martes, 28 de agosto de 2012

Niños y señoritas, con ustedes, Robert Segura; Rebóllez y Señora



Retomando el artículo Las mujeres y los niños… ¿Primero? En las revistas de Bruguera , precisamente en DDT y Can Can apareció el protagonista final de este artículo que ahora comienza. El DDT, inicialmente contra las penas, apareció en 1951 tras el fracaso de El Campeón y la primera época de Súper Pulgarcito. Imaginándonos lo que debió de ocurrir entonces, evocamos a un Rafael González entrando en la redacción de Bruguera a principio de la década de los 50 y reuniéndose con Peñarroya, Cifré, Conti, Jorge y Escobar, con los más neófitos Nadal, Vázquez y Schmidt mirando por encima de los hombros de los veteranos. Don Rafael dejaría de golpe sobre una mesa un puñado de ejemplares de la revista argentina Rico-Tipo espetando a sus empleados: “Señores, esto es lo que quiero”. Es muy obvio que DDT era en sus inicios un calco de Rico Tipo, y si algo caracterizaba a la revista argentina, de gran éxito y tirada, eran las Chicas de Divito. No solo la sección que llevaba ese nombre, sino cualquier muchacha agraciada salida del pincel del bonaerense, con un físico voluptuoso y refinado a la vez, combinando una estrechísima cintura con amplias caderas y un busto prominente, estilizadas definitivamente con unas kilométricas y bien torneadas piernas, todo ello coronado con hermosos rostros de enormes ojos, largas pestañas, y turgentes labios. Y los bruguéricos autores aplicaron sus nada despreciables dotes gráficas para crear a las más bellas y exquisitas chicas, siendo los especialistas, tanto en portadas como en el interior, Peñarroya, Nadal y Cifré. Eso si, los ejemplos de portadas con glamourosas chicas son escasos. Para verlas había que pasar el interior.



Portadas de Rico Tipo por Divito y Mazzone






Portadas del DDT por Cufré, Peñarroya, Nadal y Segura


Cucufato Pi, de Cifré,  rondaba desesperado y sin éxito a las más bellas señoritas. Casildo Caslasparra, de Nadal, sufría el dominio de su bella e implacable esposa, prima hermana de la rubia Rosita, la Vampiresa, en el sentido dado a la mujer que utiliza sus encantos y atractivos para beneficio propio a costa de sus conquistas. Pero lo más destacado, al menos para este humilde cronista, fue la creación de la Familia Cebolleta, que en sus primeras entregas contaba con Pocholita, también de primorosa prestancia. Desgraciadamente, en 1952 se puso en marcha de la Junta Asesora de la Prensa Infantil, por lo que los contenidos, no solo del DDT, sino de todas las revistas, sufrieron un serio revés de parte de la censura. Entre 1952 y 1955 desaparecía Doña Tula, se diluyó la belleza femenina hasta la desaparición en muchos casos y a Doña Urraca le salió un Caramillo.




 Hacia 1957, Bruguera era ya una verdadera industria del tebeo, una fábrica de revistas de historietas al por mayor, y las cosas les iban muy bien a los hijos de Pantaleón Bruguera. Pero había varios dibujantes descontentos, que llevaban quemándose las pestañas varios años sujetos a contratos abusivos sin libertad creativa (dentro de la falta de libertad general) y sin derecho a sus vástagos bidimensionales. Por entonces, la férrea mano censora se relajó ligeramente, sin dejar de estrangular, y esto coincidió con la espantá de los cinco grandes para fundar su propia revista que tantas veces hemos glosado en este blojjj. En Bruguera, aparte de la rabieta desmedida que debieron de cogerse los gerifaltes, este hecho tuvo consecuencias inmediatas. Los disidentes tuvieron que ser sustituidos por savia nueva, formándose lo que se da en llamar La segunda generación de la escuela Bruguera. El DDT (también el resto de publicaciones) se remodeló, adaptándose a los nuevos fichajes que rellenarían los huecos dejados por la estrellas. Allí y entonces surgieron los Rebóllez, con esa señora Rebóllez que inicialmente fue algo desgarbada y poco agraciada y que terminó convirtiéndose en una bella señora. Porque el DDT se había ido infantilizando en sus contenidos, pero la aparición del Tio Vivo de DER, aparte de originar en respuesta agresiva la aparición por parte de Bruguera de la  “osada” revista Can Can en 1958, supuso una relativa adultización de parte del contenido del DDT. Can Can duró dos años, hasta 1960, el año del regreso definitivo al cubil de los tioviveros, que regresaron con dicha cabecera bajo el brazo, de la que acabó responsabilizándose Bruguera, aunque ya desde finales de 1958 se fraguaba el final de la aventura, con el regreso de los 5 grandes, sin los cuales, bastante duración tuvo el Tio Vivo. 























Segura comenzó a colaborar con Bruguera en 1957, dibujando chistes para la agencia que luego los exportaba al extranjero. Rebóllez y señora fué su primera serie con personajes fijos y si nadie me dice lo contrario, se publicó por primera vez en el DDT nº 324 del 1 de Agosto de 1957. Fué una serie que nació muda y que luego comenzó a tener voz, pues tal es una de las características de las esposas según el tópico: la incontenible verborrea. Y es que Segura recurre a todo tipo de tópics que algunos pueden considerar machistas y que yo prefiero considerar como reflejo de una época y la mentalidad de la misma. El tópico es gracioso para unos y ofensivo para otros, pero es lo que es, y ahí está. 


La primera tira publicada, DDT nº 324















En esta primera serie de tiras, extraídas de diversos números de la primera época del DDT comprendidos entre el 324 y el 367, o sea. Entre el 1 de Agosto de 1957 y el 24 de mayo de 1958, podemos contemplar la evolución física de la Sra. Rebóllez, caracterizada inicialmente como una especie de mujer pajarraco asexuada que va transformándose progresivamente en una agraciada señorita. Rebóllez va perdiendo una extremada caricaturización para estar más acorde con el estilo de su esposa. Eso sí, vemos que cambia su calva, ya que le crece el pelo. Son escenas domésticas basadas en tópicos y cosas que se daban por hechas, como que al llegar a casa estuviera lista la comida primorosamente (o no) preparada por la mujer, los trabajos teóricamente pesados, o sea, reparaciones o recogida de leña eran asunto masculino… Asimismo vemos algo de la vida social de los Rebóllez, muy de película chic de la época que incluye viajes de esquí, asistencias a la ópera y visitas a galerías de arte moderno, que siempre es duramente criticado por Segura.









La legendaria demora de las mujeres al “arreglarse” o las lágrimas como chantaje al marido, se conjugan con la torpeza del hombre de ciudad en el medio rural o la pasión por el fútbol, aunque sea en algo tan arbitrario como ser árbitro y sus funestas consecuencias tan características del humor deportivo (y de la realidad en muchos campos de categorías no mediáticas). Y una tira que resultaría tremendamente machista de no mediar un justo sorteo completa esta sección que comprende de los números 373 al 385 del DDT, donde asistimos a una tenue progresión del aspecto de la esposa del señor Rebóllez, que cada vez es más guapa y más parecida a una modelo de alta costura, cosa que veremos ya plena e indiscutiblemente a continuación.



























Y es que Segura estaba al cabo de la calle en tendencias de moda, tanto en lo referente a la costura como a la peluquería. En la primera tira de esta serie, correspondiente al nº 387, vemos a una despampanante señora Rebóllez peinada a la última y vestida impecablemente aparte de lucir pendientes que quedan visibles por la cortedad de su peinado chic; del señor Rebóllez no podemos decir gran cosa estilísticamente hablando, y protagoniza un gag que “padecería” también en varias ocasiones el sin par Rigoberto Picaporte. ¿Por eso se llamará Doña Abelarda la visitante?
El aspecto que desde ahora ostenta (y como) la señora Rebóllez es incontestablemente atractivo; parece un maniquí, que dejará al señor Rebóllez  como marioneta de los encantos de su mujer. Digamos que muchos lectores comprenderán como se deja manejar y transige tanto con la cantidad de gastos que efectúa en compras de vestuario, otro tópico tratado, como no, en estas tiras. La petición de aumento de sueldo, “sugerida” por la esposa, sin duda para seguir con esos gastos, que siempre es iniciativa de la mujer, pues el marido teme el enfrentamiento con su jefe, aunque no tanto como el desairar a la esposa es otro argumento recurrente en este tipo de humor en general, y no hay autor de la escuela Bruguera que no lo haya tocado en historietas con matrimonios como protagonistas. También gags como el de hartarse de una vez por todas de los caprichos y deshacerse de ellos… justo cuando son de otra persona ajena a la pareja, el querer ahorrar en flores y terminar pagando más por querer conseguirlas gratuitamente, la llegada de la televisión al hogar, la obsesión con limpiarse los pies al entrar en casa, el gag del suelo encerado y las tareas “masculinas de la casa qye acaban con el macho con alguna magulladura son temas recurrentes.
Destacamos de esta serie, que comprende los DDT del nº 387 al nº 490 tres tiras. Primero la muda, en la que se vuelve a los orígenes sin palabras siquiera por una vez, publicada en el nº 386. En el nº 456 vemos aquella en la que el Señor Rebóllez ha de hacer de hombre de la casa al tener que investigar, totalmente somnoliento, un ruido sospechoso que su mujer ha escuchado; destacar el camisón de una preciosa señora Rebóllez y el hecho de que no duerman juntos, al menos en esta tira, muy posiblemente retocada debido al arrebatador aspecto de la mujer. Y finalizamos aquella en la que pretenden ir a algún tipo de evento vestidos de tiros largos, en la que podemos comprobar que cualquier tipo, da igual sus hechuras, quedará hecho un pincel vestido de etiqueta, y la exquisitez con que Segura vestía y peinaba a sus preciosas protagonistas cuando se lo proponía, pues en esta tira publicada en el nº 481 del DDT, la señora Rebóllez podría haber competido sin rubor en elegancia y belleza con Grace Kelly, a la sazón ya la princesa Gracia de Mónaco, por mucho Balenciaga o Givenchy que pudiera llegar a lucir la difunta alteza monegasca.














































Situaciones cotidianas, la suegra, la economía doméstica que suele ser gravemente perjudicada por los dispendios de ella, las vacaciones, el ahorro, el coche, los ronquidos de él… La serie continuó durante años con pequeñas anécdotas semanales basadas en los tópicos de los matrimonios de la época. El trazo de Segura, menos frenético de lo habitual y la temática ligeramente más adulta, sin mencionar el innegable encanto físico de la Sra. Rebóllez en abierto contraste con el aspecto anodino de su esposo, quizás con vistas a captar la identificación del público masculino (aparte de por los tópicos, en una especie de complicidad machista, algo ligera pero siempre reflejo de la ápoca) y a hacer albergar esperanzas a alguno de conseguir emparejarse con semejante señora, pues si el narizotas de Rebóllez puede… Y lo mejor de todo es que ya estaban casados, no como el desdichado Rigoberto Picaporte, que pasó decenios ennoviado con la paciente Curruquita, y a pesar de todo y de Doña Abelarda…
Da la sensación de que Rebóllez, como marido y cabeza de familia, es el ser pensante, pues su esposa tiene la cabeza en las nubes, y se podría llegar a decir que a veces parece tonta (además de rubia, otro tópico). La preocupación primordial de Rebóllez es llevar una vida tranquila y sosegada, sin sobresaltos, sobre todo de carácter económico. Cree llevar la voz cantante pero realmente es la en apariencia ingenua y caprichosa señora Rebóllez la que maneja el cotarro y, haciendo un doble juego con el sentido de la moda de Segura, lleva los pantalones.





































Los Rebóllez fueron los claros antecedentes de los señores de Alcorcón, creados en 1959, con la mujer de Arturo, sin nombre conocido, con un físico grácil y bello, aunque los Rebóllez seguirían su camino por separado y paralelamente en las páginas del DDT hasta el final de su primera época. Por aquel tiempo se incorporaría definitivamente al elenco de Rigoberto Picaporte su eterna prometida, Curruquita. No ocurre así con la tremenda doña Abelarda, que en un momento dado se llama doa Clemencia y es una señora rotunda pero mucho menos temible que la sin par futurible suegra posterior. Y por supuesto. la esporádica aparición del señor Cencérrez, padre de Curruquita.
Pulgarcito 1554, 13 de febrero de 1961 (víspera de San Valentín...)posiblemente la primera aparición de Curruquita Cencérrez, acompañada de su padre, de incierto destino...

Pulgarcito nº 1560,27 de marzo de 1961, con la esporádica aparición de una primera "mamuchi", aún sin nombre.

Contraportada del Pulgarcito 1561, 3 de abri de 1961, y doña Clemencia
Pulgarcito 160429 de enero de 1962. .Mamuchi ya tiene aspecto terrible. El final de la historieta, hilarante (o Hilirarante), característico del pobre Rigo.

Pulgarcito nº 1614, 9 de Abril de 1962. Doña Abelarda ya es totalmente doña Abelarda en aspecto.

Pulgarcito 1652. Típica historieta de Rigo afrentando a Doña Abelarda sin quererlo, la tónica general en adelante para el desgraciadete de rigo.
Pulgarcito nº 1789 del 16 de Agosto, ya se refieren a doña Abelarda con su patronímico, pendiente de verificar cuando fué la primera vez.

Hasta entonces, las chicas a las que pretendía el solterón por antonomasia eran más o menos bellas dependiendo del grado de frustración que se quisiera dar a tan desgraciadísimo personaje. Contrastaban enormemente las bien formadas formas y proporciones de las gráciles señoritas con el destartalado aspecto e ingente narizota de Rigo. Las bellas señoritas, en el caso de Rigo y en todos los casos de personajes cuya frustración nacía de la incapacidad total de emparejarse, como Cucufato Pi de Cifré o el timidísimo Ofelio de Jorge, por poner tan solo dos ejemplos, tenían una belleza inversamente proporcional a la capacidad de éxito de los fracasados casanovas y a la ridiculez de su aspecto físico. La verdad es que Segura terminó adecuando ligeramente el aspecto de Rigo al de su novia, como hizo con el señor Rebóllez, simplemente reduciendo su nariz; sin quererlo había acercado ligeramente a Rigo al éxito, aunque fuera solo por las apariencias, tan “Rigobertopicaportianas”. Y al lado de Curruquita, no sólo como perro guardián, sino en la tradición de la guapa que se hacía acompañar por la fea para resaltar aún más su belleza, aparecía esa especie de Yeti fumador de puros llamado Doña Abelarda, viuda de Cencérrez, señor al que conocimos en las primeras apariciones de Curruquita y al que solo un deceso puede dar explicación a la desaparición del padre de la novia, pues un divorcio es totalmente impensable.

Pulgarcito 1532. Rigo recibiendo calabazas.

Pulgarcito 1533, Rigo solterísimo

Pulgarcito 1537. La chica se llama Curruquita, pero no tiene uqe ver con La Curruquita.

Pulgarcito 1542 y una de las antiguas novias de Rigo

Pulgarcito 1547, del 26 de diciembre de 1960. La última novieta de Rigo antes de la aparición de Curruquita.
Tenía que llegar Segura, Robert Segura. Con su trazo imposiblemente frenético y con un sentido de la moda y la actualidad (de entonces) que convertía a sus personajes en verdaderos seres vivos que salían de las viñetas pletóricos de aliento, en seres tridimensionales que rompían la barrera del papel y se iban de aventuras de la mano con los personajes de Raf, otro atípico y gran autor brugueriano. Posiblemente, si los tebeos de entonces se hubieran ido adaptando a los tiempos como lo hacían estos dos autores, no estaríamos como estamos ahora, que aquellos tebeos son ya solo un lejano recuerdo. El definitivo ocaso de la Escuela Bruguera comenzó al no adaptar su humor blanco, que era reflejo de una época, cuando los tiempos cambiaron…aunque los que siguen (mal) vendiendo son los clásicos de siempre. O no, qué demonios, sólo Ibáñez, y tampoco para echar cohetes. Desengañémonos, lectorcetes. Lo del tebeo solo lo mantenemos unos poquitos. Con mucha pasión, si. Pero somos muy pocos… Si ya está complicado lo de la historieta actual y su industria, qué vamos a decir de algo que ya hace más de media vida que dejó de existir. Y encima yo me estoy saliendo del tema. Así que por ahora, acabamos este capítulo...

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