miércoles, 25 de mayo de 2011

Jeffrey Catherine Jones, un poco más a fondo.


Jeffrey Catherine Jones, pintora e ilustradora con gran influencia en el mundo cómics, tanto como miembro de The Studio, como creadora sorprendentemente prolífica, murió el 19 de mayo después de sufrir un enfisema tras un periodo de complicaciones con su salud. Tenía 67 años.



Jones nació en Atlanta, Georgia, el 10 de enero de 1944. Su padre sirvió en la Segunda Guerra Mundial y regresó a casa desde su destino en Alemania un par de años después del fin de la contienda, lo que supuso que Jones tenía la edad suficiente para recordar este hecho siendo adulta. Jones vivió en el noreste de Atlanta, cerca del Fabulous Fox Theater en el apogeo de ese cine, y lo describe en sus notas autobiográficas como salido de una novela gótica: una casa grande con canchas de tenis de tierra batida, donde varias generaciones de antepasados encantaban sus espaciosas salas  y jardines musgosos y adoselados. 
Jones describe una niñez marcada tanto por su fascinación por el arte como por ser favorecida con una temprana destreza en hacer que sus dibujos cobraran vida.  Jones declaraba que, a diferencia de muchos niños que terminaron en los cómics de una manera u otra, ella comenzó interesándose en el arte en toda su amplitud, y que sólo más tarde se focalizó en  la ilustración de fantasía y los cómics. También cita una obra en 3-D de Joe Kubert como una  especial  fuente de inspiración para ella siendo un niño. Jones también leyó y disfrutó de  las tiras que Carl Barks dibujó para los Disney Duck Comics, a los que regresó cuando se los leyó a su hija en los años 1960 y 1970




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Jeff Jones quería ser científico de mayor, así que  asistió al Georgia State College; allí estudió geología influenciada por sus experiencias adolescentes buscando minerales. También fue un constructor de cohetes apasionado, y hablaba con nostalgia de una época en la que un niño podría comprar material para ese tipo de afición sin una verificación previa de antecedentes. "Me encantó la escuela", dijo a Sequential Tart (Web Zine sobre la industria de los tebeos) en 2004. “Yo estaba dotado para la ciencia, y tenía un laboratorio en el sótano. Fabricaba combustible para cohetes bastante a menudo. El alquitrán que afloraba desde el pavimento resultaba un oxidante muy bueno, y lo usaba para fabricar combustible. Tenía que construir mis cohetes con tubos de aluminio de la ferretería. En aquellos días, un niño podría ir a una tienda de productos químicos y comprar cualquier cosa. En la escuela secundaria era el chico raro; estaba en el club de ajedrez, el club de América. Yo era el chico geek ".


Jones comenzó a salir con Mary Louise Alexander, una compañera del Georgia State College y natural de Atlanta, en 1964. Se casaron en 1966. En los primeros meses de matrimonio Louise trabajaba en la compañía de teléfonos, mientras que Jeff permanecía en la universidad. Su hija Juliana nació en julio de 1967. Para entonces, Jones ya era un dibujante e ilustrador profesional, con un portafolio cada vez mayor y una serie de proyectos futuros muy prometedores. Comenzó a colaborar con el naciente mundo de los fanzines en 1964. Su primer trabajo profesional fue para Witzend (revista pionera de la escena underground) en 1966, pero se publicó unos años después. En las notas autobiográficas de su web, Jones nombra al Screw Magazine y The East Village Other, otra de las pioneras del underground, como los primeros escaparates de su obra.





En Witzend

Incitado por su correspondencia con Larry Ivie, un editor de fanzines y artista de cómics ocasional, Jones visitó Nueva York en el invierno de 1967, decidido a encontrar un lugar donde iniciar una carrera más ambiciosa. Jones encontró un apartamento de alquiler por 100 dólares al mes. De regreso a Atlanta, Jones le dijo a su esposa embarazada que se mudaría a la Gran Manzana con ella o sin ella. Louise estaba más que feliz de mudarse, y su hija nació aquel  verano. La clientela de Jones comenzó a expandirse incluyendo trabajos menores para Gold Key and King y un encargo de más calidad para Warren (una portada que no se publicaría hasta 1970 en el nº 67 de Eerie). También hizo ilustraciones para las revistas Amazing  Fantastic, también de Warren. Hizo algunas portadas notables para DC Comics, incluyendo un par de ellas para Wonder Woman (nº 199 y 200, y también trabajó para Skywald y Charlton.


El traslado de Jones a la gran ciudad fue muy conveniente para su carrera como ilustrador, haciéndole estar en el lugar adecuado en el momento más oportuno. El gran éxito de Frank Frazetta como ilustrador - y en su momento prolífico artista de cómic –con una serie de cubiertas para una serie  de libros de bolsillo de Conan de enorme éxito en ventas, publicada en 1966, hizo que los directores artísticos de las editoriales quisieran encontrar ilustradores  que pintaran como Frazetta; aunque Jeff Jones disponía de un espectro más amplio que Frazetta, su semejanza de estilo llevo a éste a encargarse, en 1968, de ilustrar las portadas de multitud de libros. Jones ilustró en su primer año, desde libros de aventuras (como Ámsterdam, de Nick Carter) hasta títulos premiados con el Pulitzer como, In This Our Life, de Ellen Glasgow.

El primer trabajo serio de Jones en la ilustración de libros fue la sobrecubierta y portada para un relato inédito de Edgar Rice Burroughs, I Am A Barbarian. El segundo libro para el que ilustró fue fue Red Shadows, una serie de historias cortas de Robert E. Howard protagonizadas por Solomon Kane, para el que dibujó cuatro planchas a color. Entre sus trabajos destacados durante los doce años siguientes estuvieron las ediciones de bolsillo de Fafhrd and The Gray Mouser (Fritz Leiber, más tarde adaptado al comic por Mignola) y varios trabajos de calidad para novelas de la escritora de ciencia ficción Andre Norton. Jones trabajó en una gran variedad de géneros, y llegando a poder elegir sus trabajos mantuvo un ritmo de 10-15 portadas al año durante casi una década.
I´m A Barbarian











Ilustraciones de Red Shadows



















Louise y Jeffrey se separaron durante la década de 1970. Louise mantuvo el apellido Jones durante la primera parte de su carrera como escritora y editora de comics, cambiándolo por el de su nuevo marido, Walt Simonson, al contraer matrimonio en 1980. Louise ha escrito o editado títulos como Power Pack, X-Factor, New Mutants, Superman: The Man of Steel, o Steel. Como curiosidad, posó para uno de los miembros de The Studio, Berni Wrightson, en la portada del nº 92 de House of Secrets, de DC, en lo que fue la primera aparición de Swamp Thing (La Cosa del Pantano). La historieta, dibujada por Wrigthson, está entintada por Jones.
Louise retratada por Bernie Wrigthson
Wrightson entintado por Jones

Aproximadamente durante esa etapa del divorcio, Jones comenzó a trabajar en la primera de dos célebres tiras para revistas independientes. En el número 22 de la revista National Lampoon (enero de 1972), Jones, comenzó una de sus obras más destacadas dentro del mundo del comic, Idyl.
Idyl es un compendio de “despropósitos”, es humor absurdo, negro y corrosivo - una marca de la cual podemos disfrutar en la gran mayoría de sus obras. Jeff Jones pensaba pintar cada una de las entregas de la serie, pero descartó la idea al ver lo laborioso que sería su desarrollo y optó por realizarlas en blanco y negro.

Una de las más memorables portadas de la revista  Star * Reach (una de las publicaciones más influyentes de la ciencia ficción de la época) surgió de la mesa de dibujo de Jones; un retrato del rey hechicero Elric (Michael Moorcock), aparecida en 1976. 

En 1972, Jeff reside en Woodstock, donde continúa realizando ilustraciones y dibujos para, Amazing Stories y Fantastic, así como para revistas de Ci-Fi y para el magazine Swank –en el cual realiza una tira que se mantiene activa durante siete meses -. Además de colaborar con historietas y portadas para la revista Psycho y para la DC Comics.










Varias historietas para la revista Swank

A partir de 1975 Jones dejó su exilio en Woodstock para volver a New York y trabajó durante unos años, breves pero gloriosos, en un gran espacio compartido en el barrio de Chelsea junto a tres artistas y compañeros llamados Bernie Wrightson, Barry Windsor-Smith y Michael William Kaluta. Aquel espacio, y el tiempo que compartieron, se conoció como The Studio. Estos cuatro artistas tuvieron gran éxito como el estudio  en un tiempo en que la ilustración de portadas de libros parecía haber llegado al final del ciclo más que al comienzo de otro. La estancia en “el estudio” no fue un fluir de ideas ni un intercambio de influencias. Los cuatro artistas apenas coincidían. Cada uno dibujaba en horas opuestas al resto (Kaluta y Wrightson trabajaban por el día y Jones y Windsor-Smith, por la noche). Aún así, podríamos asegurar que todos cumplieron con su compromiso de superación, produciendo sus mejores obras hasta esa fecha - en el caso de Jones, la obra más destacada y famosa de este periodo es, sin lugar a dudas, Blind Narcissus.
Blind Narcissus

Finalmente, en 1979, The Studio se disolvió y Jeffrey Jones volvió a Woodstock. Ese mismo año se publicó un libro titulado The Studio, que consolidó la reputación de aquel  espacio-tiempo. La ironía es que esto ocurrió cuando The Studio era ya solo un recuerdo.
En 1981, crea para la revista Heavy Metal la “continuación” de Idyl bajo el título de I’m Age. Este es su último trabajo de peso dentro del mundo del comic.

También se puede decir que Jones marcó el primer movimiento de cómics independientes. A finales de 1983 la editorial independiente Pacific Comics compiló una serie de comics e ilustraciones fantásticas de Jones, Ravens & Rainbows , publicación ideada para ser mostrada a una nueva generación de lectores de cómics más orientados hacia las tiendas especializadas que a los quioscos de prensa.










 Se cree que Jones se alejó de los comics principalmente porque sus intereses artísticos le llevaron por otros derroteros, como realizar obras de arte expresionista en lugar de la representación clásica de figuras. Pero Jones se quedó el tiempo suficiente para legarnos una de las más memorables portadas en la corta carrera de Epic Illustrated, publicada en 1984 y marcada por el hecho de demostrar cómo los cómics convencionales habían asimilado mucho de lo que había distinguido a los primeros independientes.

En 1998, Jones, después de años de considerar la opción, se sometió a cirugía de cambio de sexo y comenzó a vivir como una mujer.  En 2001 tuvo varios problemas de salud mental (de alcohol mas bien, según Jaume Vaquer)  llevándole a una crisis nerviosa acompañada de  reveses personales y profesionales, que le hizo perder todas sus propiedades e ingresar en un psiquiátrico. Para hacer frente al pago de los honorarios médicos se vio obligada a saldar la mayor parte del material que había almacenado a lo largo de más de treinta años de trabajo. Jeffrey definiría lo acontecido con toda crudeza en su página Web en el 2003 de la siguiente forma: ‘Aproximadamente hace un año y medio sufrí una grave crisis nerviosa. Estuve hospitalizada alrededor de seis meses. Durante ese tiempo perdí mi casa, mi estudio y todas mis pertenencias. Ahora vivo en un piso comunitario para enfermos mentales y sobrevivo gracias a la asistencia social’. Añadía disculpas por no haber podido cumplir sus compromisos contractuales y terminaba con un ‘… en estos momentos soy incapaz de pintar, pero tened fe.’ Seis meses más tarde decía: ‘…espero poner un estudio en marcha tan pronto como pueda. Aún estoy un poco frágil.’ Al poco tiempo su página ya no era accesible. En 2004 se instaló en una zona aislada en las montañas Catskill, desde donde inició un regreso al mundo del cómic y la ilustración, asistiendo a alguna que otra convención  y conectando con los fans que la conocieron en las etapas de su carrera abarcando desde la época underground a la de las trading cards y manteniendo una presencia a través de un sitio web con escaneados de su obra trabajo, así como por medio de las redes sociales.  Facebook  y su capacidad de difusión universal, parecía la plataforma perfecta para la filosofía de jones en el sentido de la interacción del momento y el arte. Siempre inquieta por explorar nuevas áreas artísticas, en una entrevista en Sequential Tart  en el 2004 Jones dijo que había estado trabajando recientemente en esculturas en terracota.
El inacabado documental sobre Jones realizado por Maria Capardo titulado Better Things: Life + Choices of Jeffrey Jones ha estado siendo llevado a cabo a trancas y barrancas, a pesar de una fallida campaña reciente para conseguir una financiación más substancial. Capardo fue una de las primeras fuentes cercanas que confirmó el fallecimiento de Jones. El proyecto de Capardo nos lega a Jones hablando de su mortalidad, y se espera que algún día pueda verse finalizado.
En sus entrevistas siempre se ha notó cierto desdén hacia el cómic en particular y sus autores en general. Le costaba muchísimo dar algún nombre de la viñetas, en cambio se explayaba a gusto con los artistas clásicos (Tiepolo, Rembrant, Degas, Rodin, Whistler…). Reseñaba el nombre de Walt Disney en ocasiones. Pero está claro que lo suyo era ‘el gran Arte’. Sobre la pintura clásica dijo en una ocasión: ‘El Renacimiento fue un periodo de explosión de creatividad. Los antiguos maestros trabajaban con pasión y corazón para crear imágenes extraordinarias. Cada vez que vuelvo a ellos encuentro algo nuevo.








El éxito de Jeff Jones en los 70 no sólo fue fruto de su talento artístico, sino también de unas características de la época que la hacían especialmente afín a los cambios y experimentaciones en lo gráfico.
Jeff se fue alejando del mundo del cómic y se adentró en la ilustración y la pintura, en donde a lo largo de años ha sido considerado una reputada artista. Su paso por las viñetas parece haber sido solamente un paso más para llegar a lo que a Jones verdaderamente le interesaba y que explicaba en 1977: ‘Quiero solo trabajar como me gusta. Quiero dejar detrás de mí algo que merezca la pena cuando muera. Lo demás no me interesa.’ Al cabo de los años matizaría la cuestión y dijo: ‘Desarrollar el trabajo como uno mismo quiere y ser a la vez uno mismo, no es tarea fácil’.
Para Jones, en la pintura no puede haber metáforas: “Cada objeto posee su propio nombre visual. Con la mirada no se puede generalizar, porque cada cosa que se ve es obviamente ella misma y no necesita nombre. Por ello hay que comunicarse en el arte del modo más claro posible”.
Jeff Jones resume su concepto del arte, el mundo y las cosas con muy pocas palabras: ‘El arte es una manera de mostrar las cosas tal y como yo las veo. Pero para mí una cosa no es real porque otros puedan verla. Es real porque está presente, porque tu quieres que esté presente.’
¿Y tú, cómo lo ves?

















2 comentarios:

  1. Gracias por este interesantísimo y documentado artículo. Eres un fiera, Alfonso.

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  2. Gracias Rafa, me vas a sacar los colores. Sobre todo documentado, pues no quería repetir cosas que se hubieran escrito ya en español y he buscado en fuentes en inglés los datos. al menos he aprendido algo de Jeff Jones y de inglés...

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