jueves, 28 de abril de 2011

Tipos desdichados: Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte.



Observando sin mucho detenimiento la nómina de personajes de la época dorada de la editorial Bruguera, podemos llegar a una conclusión bastante difícil de rebatir: la gran mayoría eran personajes fracasados, pobres hombres, tipos desgraciados, personas frustradas… Parece ser que toca nuestra fibra sensible (la de la sensibilidad humorística) el ver las desventuras de algún pobre miserable al que todo le sale mal, seguramente como consuelo de tontos…
Personajes con mayores o menores aspiraciones, sueños que por leves que sean no ha de ser logrados jamás para nuestro egoísta regocijo, y que no sólo no son alcanzados, sino que encima hay asociadas catástrofes colaterales que se suman a la ya de por si enorme desgracia de la frustración. Personajes como el Coyote (Wile E. Coyote), que  a pesar del atroz hambre que pasa, deducible por su extrema delgadez, en lugar de comprar víveres con los que atenuar su hambruna, tira de catálogo Acme, dilapidando sus ahorros en artilugios con los que dar caza al Correcaminos.
El Coyote se lo tiene merecido, pero hay un personaje dentro del universo Bruguera que da realmente mucha pena, porque el pobre es una verdadera víctima. Se creó por encargo, pero su autor le añadió sus gotitas de genialidad y le convirtió en uno de los desgraciados más populares, aún para los que no leen tebeos desde hace décadas, pues la sonoridad de su título es de lo más pegadizo que salió de la casa del gato negro.
A Robert Segura un buen día le dijeron que fuera dibujando algo sobre un tipo de edad mediana y solterón, y lo que le podía ocurrir dentro de esas premisas. En el Pulgarcito 1377, a finales de 1957 salió la primera historieta en la que se presentaba a un tipo de mediana edad, con bigotito recto y una muy avanzada alopecia que protegía con un anticuado canotier, ataviado con americana y adornado con una pajarita muy demodé, un probo oficinista del motón con ínfulas de dandi seductor. Nacía RIGOBERTO PICAPORTE, SOLTERÓN DE MUCHO PORTE

Rigo, amigo de los animales, pero ellos de él, no.

Picaporte, con su poco pelo a lo Don Pío, tan tonto como Gordito Relleno

Los amigos de Rigo y la (mala) economía

Si algo tenía Segura era una endiablada manera de contar historias, las cuales dibujaba frenéticamente; eran historietas con una vitalidad y un sentido del ritmo sin igual, llenas de acción y con expresivos movimientos subrayado por un trazo arrebatado, con un humor muy cafre y gamberro; convertía cualquier situación cotidiana de una catástrofe sin precedentes (como no fuera en otra historieta de Segura). Rigoberto era un tipo mediocre, uno más entre el montón, preocupado por las apariencias y con ganas de prosperar y salir de ese montón, pero frustrado continuamente en sus propósitos. Rigoberto Picaporte es la más conocida de las creaciones de Segura, y también la más desgraciada. Hablaba antes del Coyote de la Warner como prototipo de personaje frustrado para presentar a Rigoberto (Rigo para los amigos y novia). Pero Rigo es aún más desgraciado; dentro del plantel de personajes de Segura, Arturo Alcorcón no es muy afortunado, pero es más joven, tiene pelo y está casado, algo a lo que Rigoberto aspira sin conseguirlo. El Mus de La Alegre Pandilla recibe palos a tutiplén, pero se lo tiene bien merecido por gamberro y pseudodelincuente. ¿Por qué es Rigoberto Picaporte tan desgraciado?

En tiempos en que no tenía novia, buscando esposa. Las dos últimas viñetas no tienen precio!

Una historieta de cuando Rigo era un tipo más. Luego adquirirían su personalidad propia e inimitable.
 Ya comenté, a propósito del matrimonio Alcorcón y su popular aunque vago hermano/cuñado, que Segura dibujaba gente normal atravesando situaciones críticas, muchas veces magnificando  hasta lo indecible las consecuencias de una acción en principio inocua. Rigoberto no es una excepción, pero en su caso, según fue evolucionando y complicándose su universo, más frentes de batalla en los que sufrir una humillación apabullante se le abrieron. Al principio era un tipo sin oficio ni beneficio, de lo más normal. Un fulanito que tenía uno de los títulos de serie más rimbombantes y conocidos del patrimonio historietístico patrio, pero ninguna característica importante que no fuera esa soltería, común por otra parte a infinidad de personajes bruguerianos que no la anunciaban con tanto bombo. Trabajaba en una oficina y tenía cierta vida social fuera de ella, casi siempre con algún amigote, entre los que destacaba el amigo Pirindólez. Con el paso del tiempo se fue difuminando la presencia de Pirindólez, así como la de un tío millonario, el tío Enriqueto, cuya figura se re-aprovecharía en Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón con la anciana tía Lutgarda. 
El tío Enriqueto. Fijaos en la expresión de Picaporte en la antepenúltima viñeta.

Aún sin novia. El galán desgalanado.

Por el interés te quieren, Rigo

El pobre rigo y sus negocietes. Aparece en el periódico con esa boca en foma de sierra tan crispada y tan de Segura.

Preludio a Curruquita y Doña Abelarda

Las cosas del amigo Pirindólez

Sin dinero y sin fútbol

Atentos a la cara de bestia del vendedor de abetos. Aparece nuevamente el amigo Pirindólez.
Eufemia y el tío Enriqueto, que aquí es Nicéforo



Aparecen poco a poco los principales secundarios (permítaseme la expresión) que van a aportar sal a la vida de Picaporte. Aparece por fin el objetivo soñado e inalcanzable de Rigoberto, aquel que justifica su nombre de solterón, que hasta entonces no había mostrado mucho interés en el matrimonio. Curruquita Cerril Cencérrez, la eterna e inexplicable novia de Picaporte, mucho más joven, más mona y más rica y de status social más elevado. A partir de ese momento, todos los esfuerzos de Rigoberto irán encaminados a la consecución de la mano de la bella chiquilla (bellas como sólo Segura sabía hacerlas, toreando a aquella censura que no admitía dibujos que pudieran corromper y excitar las impresionables libidos de los hijos del Movimiento). Curruquita ya es novia de Rigoberto, e incluso se consideran prometidos, pero siempre falta un paso para la consecución del objetivo final, paso que siempre se convierte en un tropiezo desastroso. En un reparto para una ficticia película de Rigoberto Picaporte con actores de la época, el protagonista podría haber sido sin duda el gran José Luis López Vázquez, Pirindólez un José Sacristán “asinvergüenzado” y Curruquita una Concha Velasco menos rotunda, quizás casi mejor Laurita Valenzuela teñida de morena.

Rigo quiere timar a Eufemia y salir bien parado, pero... se trata de Rigo. Bautista (como veremos más adelante) se prepara para sus "funciones"

Es que es una catástrofe tras otra

Queriendo aparentar mas de lo que es, el pobre



En poco tiempo, Rigoberto se hace con los servicios de una fámula (no, no se ve el proceso de selección y contratación, aparece sin más, como si hubiera estado allí toda la vida, pero nosotros o la hubiéramos visto). Curiosamente nuestro protagonista es un empleadillo oficinista de medio pelo, que no parece disponer de muchos posibles para permitirse el dispendio de pagar servidumbre doméstica. Pero lo cierto es que un soltero en aquella época, y más de la edad de Rigoberto, bastante sabía hacer de lo referente a las labores de la casa si sabía ponerse los pantalones por los pies, así que no es descabellada la presencia de la interna. Eufemia, tal es su gracia, va adquiriendo protagonismo con el paso de los capítulos, aportando un toque rural a las desventuras y desgracias de Picaporte; en la tradición de las chachas de aquellos años, Eufemia es una inmigrante procedente del éxodo rural, al igual que la decana de su profesión en Bruguera, la Petra, criada para todo, de Escobar. Siempre he pensado que la Petra ideal hubiera sido, como no, Gracita Morales, mientras que Eufemia hubiera sido Florinda Chico. Como todo personaje con origen campestre en los tebeos de Bruguera, Eufemia es algo rudimentaria, pero, sobre todo, es auténtica y sin dobleces.
Eufemia y sus consejos. Por cierto, vaya cacharro el que conduce Rigo y el detalle del humillo que suelta tras tanto kilometraje.
La última viñeta es totalmente humillante
La expresión de enfado de la primera viñeta, las letras YHKJ están juntas en el teclado qwerty, en el medio. Fijaosa en la bocaza de la segunda viñeta, el brazo de Mr. Fantástico de la tercera y la manaza de Eufemia de la 17ª, son licencias deliciosamente expresivas.
La última viñeta, el colmo del desmayo
Destaco aquí dos brazos elongadísimos y la tragedia a desencadenarse en la última mitad, empezando con un Rigo como un pincel que acabará destruído en las dos últimas viñetas y la reacción apocalíptica de Doña abelarda, que pasa del llanto a la furia frenética, así como frenético es el dibujo y el ritmo.
Rigoberto es pura expresividad, cada viñeta es un torbellino.
Mas que el chiste final, es desternillante ir viendo a Rigo aparecerse en cualquier sitio

Cerrando el reparto inicial de las desventuras de Rigoberto, estaría el máximo escollo en la consecución de sus anhelos. Al principio era un hombre, pero subrepticiamente, de un número a otro, se convirtió en mujer… Bueno, en un pedazo de Señora Con Mayúsculas, una matrona de alto copete que atendía al nombre de Doña Abelarda Cencérrez, ¿viuda? De Cerril. Frente a la siempre alarmante figura de El Padre de la Novia, temida por millones de pretendientes a lo largo de la historia, surge imponente doña Abelarda, defensora a ultranza de la dote de su hija, que no acaba de admitir de buena manera que ésta contraiga nupcias con semejante pelagatos, y aprovecha cada desastre para romper unilateralmente el compromiso (casi a cada historieta). Doña Abelarda Cencérrez, que al principio se llamaba Doña Fulgencia, aparece como una suegra terrible antes de ser suegra. Fuma puros a dos manos lo que le confiere un aspecto hombruno, en el mal sentido de la  expresión, que le hace parecer aún más temible. Es como un cancerbero que muerde a diestro y siniestro a todo aquello que no esté a su altura o que amenace el bienestar de su hija, o lo que es lo mismo, el prestigio entre los miembros de la alta sociedad de la familia Cencérrez. Demasiado bocado para tan poco Rigo. Apodada cariñosamente por su retoña como “Mamuchi”, doña Abelarda podría haber sido interpretada perfectamente por una explosiva mezcla entre Florinda Chico (la parte que no hubiera interpretado a Eufemia) y la contundente Maria Luisa Ponte.

Aquí, la mamuchi se llama Doña Fulgencia
Hasta lo más simple le sale mal
Lo barato es caro, y Rigo es de lo más desgraciado que ha habitado el planeta Bruguera.
Las caras de "horreur" que dibujaba Segura no tienen parangón (dos últimas viñetas)
La domótica de los 60 le viene grande a Rigo, y su braguetazo jamás llegará a consolidarse. ¿O sí?
Los sofocos de los ricos por relaccionarse con gente de medio pelo, ese es el sino de Rigo
 
Teniendo tal desafío ante sí, y tan pocos medios, Rigo ha de ingeniárselas y echar el resto a fuerza de imaginación para escalar socialmente o aparentar lo que no es, pero le gustaría ser, utilizando todo tipo de añagazas y estrategias condenadas de antemano al fracaso. Si se gasta un pico en alquilar un frac con el que asistir a una “soirée”  de tiros largos, seguramente este acabará destruido, o el sombrero de copa plegable le jugará una mala pasada, o si el pico no ha sido tanto por aprovechar una oferta, el traje encogerá irremediablemente en el momento más humillante posible. Cualquier intento de impresionar a Curruquita y, sobre todo, a Mamuchi, está abocado al fracaso, sea alquilando un palacete campestre que acabará siendo objetivo en un campo de tiro, obsequiándolas con una opípara cena en el restaurante más chic, que terminará o en indigestión o en lavado obligatorio de cubertería para saldar cuentas, o navegando en el yate prestado por Pirindólez, que como todos los intentos, naufragará sin remedio alguno. Y Doña Abelarda sufrirá uno de sus soponcios ante la humillación, esos soponcios que pasados por el desgarrador trazo de Segura, son más soponcios. O arremeterá contra un Rigo balbuceando “Yo, yo, yo…”, propietario de una penosa expresión de “tierra trágame”, al grito de “Atorrante”, típica expresión Seguriana... Tan tremenda es la señora que podemos llegar a temer por la integridad física del pobre Picaporte en más de una historieta.
Otra vez en una situación híper bochornosa, maldito Pirindólez
Rigo esquiando nos augura un buen rato de tortazos, y el de la 8ª viñeta es para enmarcar, así como la cara de fastidio de la 9ª.
Y despues de la experiencia con los esquíes, prueba con una especie de trineo a reacción que bién podría ser marca "Acme". No, si es que lo lleva escrito en su ADN. Desternillante el "Yo me apeo" de Doña Abelarda
La última frase de Rigo lo dice todo
Cualquiera se resiste a DoñaAbelarda; la penúltima viñeta hasta da miedo. Los palabros Técnicos made in Segura. Y una vez mas, el pensamiento de Rigo al final lo expresa todo con claridad meridiana.

Cada vez que Rigo se viste de etiqueta, los ecos de sociedad se frotan las manos.

Curiosamente, Robert Segura nunca se casó, al igual que Rigoberto. Lo que esperamos es que no tuviera ningún familiar de la índole del que padeció su personaje, para colmo de males y lloviendo sobre mojado, para empeorar aún más si cabe la triste existencia del solterón. Y es que Rigoberto tenía una hermana casada; y fruto de aquel matrimonio nació Pepito, el sobrinete y pesadilla de Rigoberto, un avatar más que sumar  a las causas de los padecimientos del pobre hombre. No podía ser de otra manera, pues a las buenas, pero erróneas intenciones de Eufemia, los reveses de la esquiva fortuna y su propia ineptitud hay que sumar la de la sangre de su sangre (o la de su hermana). Pepito es el causante de varios desastres mas, ya sea por el uso incorrecto (y mayoritariamente destructivo) que hace de cualquier artefacto abandonado descuidadamente a su alcance, o por poner en evidencia fatídicamente a su tiíto en las circunstancias menos propicias. Comenzó siendo un niño de aspecto terrible, que más parecía un borrón perpetrado con furia y saña por un segura que probablemente quería mostrar al niño más espantoso posible, pero acabó dulcificándose, eso sí, sólo de aspecto, ya que su carácter destructor continuó siendo el mismo.
Quiero acabar por ahora mencionando a la contrapartida masculina de Eufemia en el negocio del servicio doméstico. Es un personaje muy secundario, cuya participación en la serie suele estar motivada como respuesta a alguna calamidad desencadenada por la mala sombra de Rigo, cuando esta ocurre en la residencia de las de Cencérrez. Bautista, mayordomo de Curruquita y su mamuchi, se limita a acompañar al señor hasta la puerta de maneras más o menos violentas, siendo la menos brutal el agarrarle en volandas por la chaqueta y arrojarle al exterior de la mansión.
El increíble Rigoberto menguante
Las cosas de los niños no se tocan! Bautista, cumpliendo su brutal cometido.
Las cosas de los mayores, tampoco se tocan. Los genes "Picaporte"están concebidos para el desastre.

No tenía Rigo suficiente con ser una calamidad con patas y tres tristes pelos en guerrilla, y aparece Pepito cual bomba ambulante
No todo lo que pincha ha de afeitarse

Un señor que cuando habla, suelta pompas.
Pepito, terrible de Cercedilla a Madagascar, convocando buitres más grandes que elefantes
No sé a vosotros, a mi me parece desternillante esta catástrofe de hombre.

Siempre quedando de tontaina. Me encanta el sombrero al revés

Jaume Perich (El Perich) fue redactor de Bruguera e influyó notablemente en la segunda etapa del DDT a partir de 1965. En 1968, las aventuras de Rigoberto Picaporte abandonaron el Pulgarcito para pasar a la mencionada revista, aunque la mayoría, casi todas eran reediciones. Picaporte tuvo nuevas historias ya en los 80. Perich dijo sobre Segura en 1968:
"El dibujo de Segura, es un dibujo suelto, espontáneo, lo cual le da especial encanto a la desenfrenada acción que suelen vivir sus personajes: en sus historietas, predomina el dibujo sobre la parte literaria, y a menudo, resultan casi imposibles de explicar sin ver el dibujo. Personalmente Segura es tímido e introvertido, de carácter algo infantil y especialista en entregar el trabajo con retraso. Pero sus personajes se cuentan entre los preferidos de nuestros lectores y se lo podemos perdonar..."
Rigoberto Picaporte, Solterón de mucho porte es el más clásico de los personajes de Segura, en todos los sentidos. Y como hemos visto y seguiremos viendo revisando sus descacharrantes desventuras, el más desdichado.
Conque su damisela arrancando flores a mansalva, eh? Eso solo lo podía escribir Segura

A veces se pasa de listo, por lo que queda peor de lo debido, literalmente hundido.

La viñeta de huída del pueblo (Estoy Envenenadoooo) y la llegada/choque al dispensario me han tenido riendo un buen rato.

El finísimo "perro con faldas" del amigo Pirindólez
Pues si, a pesar de todo, vivieron felices y comieron perdices, pero hasta llegar a esto todavía nos quedan muchas catástrofes por ver.

La verdad, hacía tiempo que no me reía como lo he hecho revisando estas páginas.
Por cierto, esta es la entrada nº 100 de este blojjj. Desde el 5 de febrero, aún no hace los tres meses, y alrededor de 1800 visitas.
Así que no me queda más remedio que decir aquello de...

Continuará...

2 comentarios:

  1. Anteriormente tuve intención de publicar un comentario más analítico y razonado y diversos contratiempos me lo impidieron, pero a la postre sólo se me ocurre decir:

    SOS GROSO, SABELO!!!

    Esta vez, al contrario que Rigo, sí que diste la campanada con tan apabullante reportaje.

    Rigoberto Picaporte, un personaje tan influyente en nuestras vidas que toda una generación de sobrinos siempre hemos llamado «tiote» a nuestro tío favorito.

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  2. Acabo de leer nuevamente el reportaje, como le llamas tan benévolamente, y he de admitir que se nota cuando algo realmente me gusta, y repasar las historietas de Rigoberto me ha proporcionado un montón de buenos y carcajeantes momentos. Eso sí, vuelves a poner el dedo en la llaga, pues aunque mi intención era utilizar la palabra tiote al hablar de Pepito, veo que finalmente se me pasó, por lo que buena aportación es.

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