viernes, 22 de abril de 2011

Crónicas de un pueblo: Agamenón (2)



El escenario en que transcurre la vida cotidiana de Agamenón es inequívocamente un pueblo. Un pueblo-pueblo, como eran entonces y de los que apenas quedan, con su gente de pueblo. Estivill dibuja las casas de piedra, los aperos de labranza, los frutos de la huerta y de los árboles, los cacharros de cocina, las alforjas de los burros, los mismos burros y demás animales domésticos y de granja, los remiendos en la ropa, las vestimentas de trabajo, las boinas, los botijos, los porrones, los barreños de metal, los mojones con aro de metal para atar las cabalgaduras, los corrales, los poyos adosados a las casas, los desconchones, las bombillas que se encienden con pera, las puestas de madera desvencijada, las enormes cerraduras, los mecheros de mecha, los chorizos y jamones colgados del techo para su curación, las fuentes, las farolas, los carros… Y también cuenta la problemática cotidiana, la sequía, la curación de un embutido, los pillos que se comen las peras del árbol, la gallina que no pone, la venta del cerdo, la enfermedad del ganado, el pedrisco, la campana de la iglesia…
En esta página, dos "intelectuales", uno de ellos el marqués, tratan sobre los tipos de habitantes de Villamulos y sus oficios o aficiones. Podemos ver varias herramientas y un carro de heno.

Aquí disfrutamos de la arquitectura local de Villamulos
Lo mismo que aquí, aparte de ver a un cestero, el abrevadero (monicipal del monicipio), la matanza, puertas que se abren por la mitas con grandes cerraduras, hitos o mojones, calles empedradas. Cada página de Agamenón contiene este tipo de detalles.

Estos problemas representan la principal fuente de preocupación no sólo del pueblo, sino de su representante, el alcalde, el compadre Ruperto, un individuo de mediana edad y mediana estatura que, cada vez que se le presenta una contrariedad en la “monicipalidad monicipal, to empriocupao y to endisgustao” recurre al consejo y al vinillo de su compadre Cipriano, que suele deglutir a porrón alzado para ahogar los disgustos mientras se lamenta de “¡qué tragos tié uno que pasar!”, tras el cual tira de navaja para catar alguno de los estupendos salchichones del Cipri.
Aquí el alcalde pilla al Cipriano asándose un morcilla en la lumbre. Podemos ver una puerta con gatera y un manantial que se ha convertido en fuente. Por cierto, no he sido capaz de encontrar ninguna suela de Zapato de Agamenón que no tenga el 54 dibujado.
Si no fuera tan borrico, Agamenón sería un super héroe.

No puede faltar el pregonero, Olegario, al que en una ocasión llega a sustituir Agamenón utilizando un pañuelo moquero a modo de trompetilla, de tal guisa que se pueda convocar a todo el personal de Villamulos para atender la  lectura de nuevas ordenanzas “monicipales”, Liborio, el ordenanza monicipal, ni el médico rural, que lo mismo sana una feroz indigestión de morcillas o melones que recompone a los, por lo general, muy magullados paisanos que han tenido la mala fortuna de sufrir un accidente con un mulo, o con Agamenón. El doctor Serrucho es otro tipo de pequeña estatura y bigotes, que suele ir ataviado con un traje que se adivina de lanilla y tocado con sombrero de ala. Es el único habitante de la “monicipalidad” que no habla entrecomillado, señal inequívoca de que posee cierta instrucción, al menos la precisa para ser médico. Además de sanar personas, sana bestias como veterinario, pues dejando aparte accidentes e indigestiones, los villamulinos son gente recia y bastante sana. Tan sanos como burros son sus mozos, como bien sabe y padece Don Toribio,el "siñor maestro", hombre maduro vestido con un traje de principios del siglo XX,del que existen al menos dos versiones, que trata inútilmente de pulir esos diamantes en... bruto.
Lo que no puede curar el doctor Serrucho es la burrería monicipal

El tío Belorcio, el relojero
Estrella invitada, el Doctor Cataplasma, que como suele tratar a "los de la ciudá" y a la señora Millonetis, no sabe nada de la auténtica medicina rural.
Aunque para medicina, los trucos de la abuela. En esta podemos ver ademá una curiosa viñeta donde se juega con la profundidad de campo, con una campana en primer término, totálmente atípica en la teatralidad brugueriana.

Aquí el maestro es Don Torbio, al que se demuestra que el mejor método de enseñanza es el personalizado, y que la abuela conoce al nieto mejor que "naide". Vemos una rueda de carro, al Cipriano encendiendo un pitillo en la chimenea, un pozo, cabos de vela, el omnipresente porrón... y un calendario que puede que muestre cuándo fué dibujada la historieta.

Esta historieta tiene un maestro distinto.

Primitiva historieta de Agamenón.

Otra vez don Toribio, que quedaría como maestro definitivo. Y definitivamente, Agamenón es "mu borrico"

Carnavales en Villamulos con concurso de disfraces anunciado por el pregonero. La comisión "monicipal la forman Ruperto el alcalde, el tío Cipriano y el tío Perico, dueño de la tienda. Vemos a Pepe Gotera y Otilio

Pepe el Hincha, la Terrible Fifí, Manué Churumbel...

...y Agamenón, un mozo mu avispao

Tampoco habla entrecomillado el marqués de Perogrullo, el aristócrata local, seguramente propietario de gran parte de las tierras colindantes, para distinguirse por su posición social; vamos, que vive por allí, pero no es del pueblo. Aunque representa a la figura del señorito latifundista que emplea su tiempo en la caza, mayor o menor (principalmente conejos, o eso trata)o el paseo por su heredad, Estivill tampoco abunda en ello, dejándole como víctima propiciatoria de Agamenón, quien suele desafiar la moderna manufactura del rifle con mira telescópica último modelo del marqués con un más certero “cantazo” a la pieza a capturar, o destroza el “haiga” recién comprado y averiado queriendo arrear a los caballos que el marqués ha dicho que tenía el motor. El marqués tiene un sobrino, Luisín, que no acude al colegio local con el resto de los mozos, sino que tiene un preceptor muy finolis, Don Perfecto. Y de vez en cuando aparece el “primico” Sabihondín de Agamenón, pariente de la “ciudá”
Con el primo Sabihondín
El marqués y Agamenón poniendo un disco de una obra muy recurrente en las historietas de Bruguera, el aria de la zarzuela "Marina" de Emilio Arrieta.
Don Perfecto y Luisito
Don Perfecto vencido por el saber popular
Agamenón no quiere gastar mucho en comprar la prensa donde el tío Perico, y causa el pánico general, que es contenido por el primo Sabihondín
El marqués agasajado por Agamenón y familia, termina en la camilla monicipal

Y, como no...


Continuará...

4 comentarios:

  1. Alfonso dijo: «no he sido capaz de encontrar ninguna suela de Zapato de Agamenón que no tenga el 54 dibujado.»

    La memoria es flaca.

    Y creo que me he hecho acreedor a la pushación del mes. ¡Je, je! Yo...

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  2. Por lo general, las pushaciones van dedicadas a intentos fallidos de generar humor, siendo esto bastante subjetivo siempre, pero entre tu y yo, muxhaxho, ya hay consenso suficiente entre lo que es pushable y lo que no, salvo excepciones, como el caso de aquella en que se generó el término en sí.
    En este caso no es pushable tu capacidad de observación. Por supuesto, me refería a un caso en general, no a este que está justificado "por exigencias del guión" de cara al gag o chiste final, y eso si que hace pushable tu comentario.
    Y para terminar, es muy pushable el empleo de un término que cualquier PS (el resto del mundo) no entienda en un espacio píblico como de momento es este, por lo que el pushe ahora es compartido por ambos.

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  3. Claro, es que debo de haber sido yo el primero, o tal vez el único, o quizás el que más frecuentemente ha contaminado este espacio con expresiones o alusiones de índole privada e ininteligibles para los PS (siglas que todo el mundo entiende, btw), ¡lo que hay que leer! Date por archipushado en este caso. Claro que siempre puedes esgrimir que como es tuyo haces lo que te da la gana, mientras que los demás estamos aquí de prestado.

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  4. No, muxhaxho, no solo no esgrimo, sino que ni siquiera pugileo. Lo que si haré será pedirte encarecidamente que vuelvas a leer mi réplica, rogándote que prestes atención a la última frase "por lo que el pushe ahora es compartido por ambos.", en la que podrás apreciar un ánimo de auto pushe que hace redundante tu contra réplica, a no ser que quisieras elevar el pushe a la categoría se archi pushe, debido al dolo por mi parte en el uso del término, en cuyo caso la que sobra es esa re contra réplica.

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