Cosas de Familia: La Familia Cebolleta (7) En la oficina

Rosendo Cebolleta, como todo hijo de vecino no rico, sufre una maldición. Para sacar adelante a su familia y poder comer todos los días, ha de trabajar. Rosendo es un oscuro empleado de oficina, un administrativo más de los miles que pueblan las empresas. No sabemos a qué se dedica, qué labores o funciones desempeña. Lo único que nos importa es lo que hace en el ámbito laboral extracurricularmente, que es lo que, a fín de cuentas importa en ese horroroso mundillo. Ya sabemos que más vale caer en gracia que ser gracioso.
En estas páginas que os muestro hoy, que son lo que realmente vale del post, no mi aburrida cháchara, tenemos varios ejemplos de la manera de desenvolverse en el trabajo de Rosendo.
Su desconfiado (con razón) jefe queda atónito viendo trabajar como un campeón a quien considera rey del escaqueo. Lástima que Rosendo sea un bocazas.




Posiblemente Rosendo sea el personaje más despedido de su empleo de toda la historia. Afortunadamene para el, en el país de Bruguera no está tan difícil encontrar empleo como en la realidad. No se si le readmitían contínuamente o trabajó en múltiples oficinas, y no importa, ya que el ámbito oficinil era una excusa para que Vázquez mostrara su maestría en el campo del humor.
A veces, la merecida fama de Rosendo en el arte de estar en el trabajo sin trabajar causaba problemas a terceros...



Otras veces, debido a la falta de continuidad (aunque no en el espíritu de la serie), cuando el gag lo requería, Rosendo era un tipo super eficiente. Aún así, las cosas no acababan bien.


Otra cruz de los trabajadores es el tener que madrugar y desplazarse fuera del confortable hogar. Rosendo no escapa a esta maldición, lo que ocasiona otro de los escenarios recurrentes: el llegar tarde al trabajo. En esta ocasión consigue llegar incluso pronto, pero...

Nunca te fíes si el jefe se interesa inusitadamente por si estás contento en tu puesto. Nunca trae nada bueno.

Pero no seas desconfiado, sobre todo si vives en el país de Bruguera. Hagas lo que hagas te saldrá algo mal, salvo excepciones, y esta no es una de ellas. Acabarás arrastrándote, y encima alguien te dará la monserga...


Está claro que los mejores lugares de trabajo nunca son los propios. Mira por donde, tenemos la suerte de ver como a Rosendo le sale algo bien. A pesar de todo, debe ser que su aspecto está irremediablemente asociado al empleado que no cumple sus funciones, y hasta los jefes ajenos están condicionados por esto.

¡Qué equivocados están esos jefes! Cuando quiere, Rosendo es un tipo muy eficiente. Claro, que ya hemos visto que la eficiencia de Rosendo puede ser perjudicial. Veamos otro ejemplo.

Así que lo mejor que puede hacer es dedicarse a ser él mismo; por el bien de los jefes. Claro, que tampoco así le irán bien las cosas al señor Cebolleta, experto en el arte de la papiroflexia.

Así pues, jefes del mundo, aunque jamás ninguno lea este blojjj, pues las cosas de tebeos no son productivas, nunca leereis entonces este sabio consejo: Dejad vivir a los Cebolleta bajo vuestras órdenes, no querais vigilar siempre lo que hacen, porque puede que al final se convierta en una insana obsesión.

2 comentarios:

  1. Vistas así las historietas, todas ellas restringidas al ámbito oficinesco, parece hasta escandalosa la falta de continuidad; pero me pregunto si ésta sería tan perceptible para quienes en su día siguieran semanalmente las revistas Bruguera.

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  2. Es que la falta de continuidad era casi una norma, lo único que importaba era contar una historia autoconclusiva y a otra cosa mariposa. De todas formas hat varios años entre estas historietas, solo les une la temática.

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