miércoles, 27 de febrero de 2013

Reflexiones ofensivamente miajillísticas

Ante ciertas declaraciones, acciones dudosas, tergiversaciones de la verdad, actitudes ante la vida que nada tienen que ver con lo que se supone que debería ser considerado humano, ya que no humanitario, arrebatos en general políticamente incorrectos, cuando quienes lo hacen se suponen que al menos tendrían que tener corrección política pues se dedican a ello, por más que la palabra política y todo lo que representa esté categóricamente desprestigiado, aunque que algunos se empeñen en convencernos de lo contrario, en fin, ante la cotidianidad, el día a día, lo que vemos en la prensa y, sobre todo, lo que no vemos, el Miajilla no comiquero ni cinematográfico despierta nuevamente para hablar, opinar e informar, avisando que la información ofrecida es abiertamente tendenciosa, como es lógico pues para eso es información y opinión, y si ellos pueden, yo debo.

Para encontrar determinadas informaciones, para enterarnos de determinadas cosas, sea cual sea l tendencia, a veces, cada vez más, hay que recurrir a medios no oficiales, lo que tiene algún que otro inconveniente, pues si de los mass media conocemos sus tendencias, y sabemos de qué pié cojea la SER o la COPE, EL PAIS o el ABC, de los nuevos medios que van surgiendo gracias a la momentánea libertad de expresión que suponen las nuevas tecnologías desconocemos su tendencia dada su falta de profesionalidad, que no su ímproba dedicación, y podemos encontrarnos con una información sesgada disfrazada de verdad por no pertenecer a ningún medio a sueldo de Moscú, Washington o La Moncloa (pffff), dicho sea esto con el significado que tenía antes, sobre todo lo de Moscú. Se supone verdad porque,  al tratarse de un medio clandestino, no por  ilegal sino por aoficialidad, heredada esta sensación de Radio Pirineos o las emisoras de la Resistencia, la voz de los disidentes de un régimen u otro. Basamos esa supuesta verdad en que es la voz del pueblo, cuando es la voz de una persona anónima o un grupo de personas, que se expresan por expresarse, por hacer valer su libertad, porque pueden; no os engañéis, no tienen la verdad, tienen un opinión particular con la que podemos coincidir, y el Miajilla cuando se pone así no deja de ser tan sólo una opinión. También cuando habla de tebeos o de películas, que conste.

La cosa es que desde el 23 de febrero no había visitado ningún medio de comunicación oficial, o sea, con su cif, con gente trabajando para el y cobrando determinado dinero por hacerlo en virtud de su calidad de licenciado en periodismo o cualquier otra virtud que le pueda acercar a ser tratado de informador, dada su experiencia y/o conocimiento en determinados campos, o sea, lo que llamamos medios de comunicación, los informadores, el cuarto poder, la prensa en cualquiera de sus soportes sean estos radio, televisión, papel impreso o página web y redes sociales por medio de las cuales se multiplica la difusión de estos medios oficiales. Quizás no haya prestado demasiada atención o no he sabido encontrarlo, o simplemente soy un incapaz.
Pero atendiendo a las portadas de los periódicos del día 24, domingo, aparte de ser el día en que se añaden a su edición diversos artículos, mayoritariamente DVD´s.  de regalo, cupones para cartillas con las que conseguir determinado gadget a un precio imbatible en algún centro comercial colaborador, la adición de los llamados dominicales en los que se incide editorialmente en los temas de la semana según cada redacción y se comentan tendencias que ya no están al alcance de la mayoría del personal, por lo que posiblemente la adquisición de estos periódicos tampoco lo esté… pero un domingo es un día especial, ya sea por herencia cultural católica o porque se sienta ese catolicismo aún, o simplemente por el hecho de ser festivo para muchos que aún tenemos la suerte de trabajar de momento, y para otros que han de trabajar ese día por las razones que sea, por necesidad social, por capricho de la compañía o empresa que tiene que atender a sus clientes todos los días para sentir que no les están estafando tanto, porque se trabaje cara a un público que sólo puede, si puede, explayarse en su ocio ese día y eso hay que aprovecharlo, sea proyectando películas o sirviendo el vermut…
…Ese domingo día 24 en el que ninguno se los principales diarios nacionales mencionó en su portada lo ocurrido el día anterior.

Como a la hora de escribir estas líneas no tengo idea de lo que ocurrió en realidad (o sea, nada; oídos sordos y ojos cerrados de los tres monos, exceptuando al que se tapa la boca, y las ya consabidas cargas policiales e identificaciones presancinatorias), sino sólo de lo que se pretendía que ocurriera, voy a tratar de informarme por medios no oficiales, de esos de los que desconozco su tendencia, por lo que tendré que empaparme de todos y discernir sin saber a lo que me enfrento. Afortunadamente, de algunos ya sospecho su afinidad con mi tendenciosidad, si bien la mía sea más radical a veces y otras no llegue a ser tan extrema…  Pues eso, voy a ver que se dice por ahí y ahora vuelvo. Pero no voy a comentar nada de ello.

Mientras tanto comentaré lo lejanísima y casi fantástica que me parece la noticia de la dimisión en bloque del gobierno de Bulgaria, que es un país que existe y está ahí cerca, no se lo inventó Hergé para una aventura de Tintín ni está en un lejano continente. Tampoco está a detrás de aquel telón de acero que se fue retirando según se desmontaba el muro de Berlín y se capitalizaba al gran oso Ruso, ese que fue enemigo de occidente durante tantos años y el malo de las películas de James Bond.

ABC

El primer ministro de Bulgaria, Boiko Borisov, ha anunciado este miércoles  (20/02/13) la dimisión en bloque de su Gobierno a causa de las masivas protestas que se han producido en todo el país contra el aumento de las tarifas eléctricas.
«No voy a participar en un Gobierno bajo cuyo mandato la Policía está golpeando al pueblo», ha declarado el primer ministro ante el Parlamento, sin precisar si se van a adelantar las elecciones legislativas previstas para julio de este año.

Huffington post

"Tenemos dignidad y honor. Es el pueblo el que nos dio el poder y hoy se lo devolvemos", dijo Borisov al Parlamento, avanzando que no participará en un Gobierno interino.
Borisov había intentado calmar la tensión de la calle cesando a su ministro de Economía y prometiendo una rebaja de las tarifas eléctricas y castigando a las compañías del sector procedentes del extranjero. Sin embargo, las protestas continuaron en el país más desfavorecido de Europa, donde la subida de la electricidad tiene un gran impacto en la economía doméstica.
Las protestas, además, fueron reprimidas con violencias. Hasta 25 personas fueron hospitalizadas el martes. "No participaré en un Gobierno en el que la policía golpea al pueblo", dijo Borisov al anunciar su dimisión
"A partir de hoy el Gobierno no tiene nada que hacer. Cada gotita de sangre para nosotros es una mancha. No puedo ver un Parlamento rodeado por tapias", dijo Borisov en el Parlamento.

Por cierto:

Público

Bulgaria busca sustituto para el ex karateka Borisov

Vaya titular…

Independientemente de circunstancias ajenas, los análisis de sesudos expertos que siempre darán mil vueltas y más razones para disociarlo a los pobres de nosotros, que como ignorantes pertenecientes a un populacho que sólo ve el titular sin tener ni idea de todo lo que pueda haber detrás, y, sobre todo, que si España no es Uganda tampoco es Bulgaria… la cosa es que el  trasladar esa  noticia a este nuestro depauperado país… Oye…Sueños imposibles, me temo.

Volviendo a la falta de información a la que hacía referencia sobre lo acaecido en las calles el sábado 23 de febrero, al menos en primera plana y concediéndole la importancia que tenía, más allá de lo que ahora se va contando de, una vez más, actuaciones policiales pidiendo identificaciones, cargando, multando, que parece que son los únicos de este país que se toman en serio el trabajo de seguir las órdenes de la superioridad, que a su vez las recibe del gobierno, qué diferencia con los bomberos…una de las que me llamaron la atención fueron unos comentarios anteriores al evento de determinado tiparraco en la que se comparaba el 23F con “aquel” 23F.

Estas declaraciones, reafirmadas posteriormente por Twitter y, más tarde, fueron retiradas y enmendadas, lo retiro, lo retiro… mientras la opinión pública y sus  propios jefes le comenzaban a pellizcar las tetillas y dar cachetes en el suelo…si es que había que imponer a estos tipos un examen obligatorio de manejo de redes sociales y declaraciones, y si no lo pasan, no permitirles su manejo. Y si cometieran algo como esto, se les retira el carnet, como al conductor infractor, y una bocaza menos para alimentar el descontento.

Esas declaraciones, que es lo que queda, despertaron mis iras más primigenias y las de alguno más que leyó lo que compartí en las redes sociales mediante mi perfil particular.

Y eso me ha llevado a reflexionar.

Quisiera  proponer algún cambio a los señores Académicos de la RAE, que si bien están menos al cabo de la calle que la Iglesia, incorporando a su diccionario, que es el nuestro, guía de todos aquellos que manejamos con mayor o menor fortuna este idioma, tesoro de nuestra cultura, de tal manera que lo hagamos correctamente,  y mediante el cual cualquier disputa acerca del la corrección o incorrección en la manera de expresarnos quede despejada mediante consulta a esa ley escrita que rige las convenciones idiomáticas del castellano. Pero viendo que no se dan prisa en actualizaciones necesarias, pues el idioma es un ser vivo que se mueve y muta, quizás queriendo preservarlo de alteraciones malignas que acaben con su pureza y lo pervierta, me permitiré, en unas cuamtas líneas y si el tiempo lo permite, hacer una recomendación acerca de una expresión ya aceptada y muy extendida en nuestra cultura.

La reacción que tenemos ante un personaje de muy baja catadura y poco aprecio desde nuestro punto de vista, y al que deseamos en ese momento de calentón lo peor, es, como punto de partida, el insulto. El insulto cumple una función primordial y necesaria dentro de la comunicación, y se puede emitir de muy diversas maneras, utilizando formas sutiles, disfrazadas e incluso metafóricas; se puede añadir intensidad apoyándonos exclusivamente en el tono de nuestra voz o usando palabras especializadas, que serían los tacos, palabrotas, groserías o “hala lo que ha dichoooo”.

Cuando un miembro de la sociedad circundante, afín o ajeno, realiza alguna actividad, por medio de la palabra o la obra, que nos molesta en distintos grados de gravedad, nuestra primera reacción surgida de los más bajos e irrefrenables instintos es hacer saber a el sujeto que nos ha causado el quebranto y, si así se requiriera, al mundo en general, la opinión negativa que nos inspira dicho elemento. Podríamos decirle que las acciones que ha emprendido nos han molestado de una manera innecesaria para el normal desempeño de nuestra vida cotidiana, por lo que la conclusión a la que hemos llegado es que, en esos momentos posiblemente, pero extendido con igual probabilidad a otros lapsos de tiempo, la persona que ha ejercido la acción fastidiosa no se ve caracterizada por una inteligencia privilegiada ni mucho menos. Es decir, que dicha persona, en virtud del hecho que nos ha ofendido, posee poca inteligencia.

Por suerte o por desgracia, en el castellano, y en otras lenguas que no vienen al caso por ser extranjeras, existen palabras que tienen una carga semántica única, esas palabras especializadas que, llegados en conciencia a ese momento en que se siente como acción necesaria, y en virtud de la magnitud de la ofensa, nos sentimos capacitados y legitimados para contraatacar ofendiendo, recurrimos al insulto, que resume en una sola palabra todo un concepto, y en lugar del anterior circunloquio le podemos soltar un: “ Tú eres tonto”.

El insulto supone también una válvula de escape para la tensión ocasionada por la acción ofensiva, sea por esa misma acción o por acumulación de ofensas, no necesariamente provenientes de la destinataria final del exabrupto, por lo que al insultar descargamos nuestro disgusto; así que podríamos llegar a decir que insulto puede ser utilizado como catarsis. Además, existe la gradación en el insulto, que puede ser administrada por el volumen y el tono de voz, por la elección de la o las palabras ofensivas en virtud de una escala de valores aceptada previamente, o por la adición de complementos que acentúan o desafectan el significado.
A pesar de todo, el insulto como descripción exacerbada y afectada por la ira, así como el uso del lenguaje soez, es una convención cultural que, dentro del castellano, habida cuenta de la multitud de regiones terrestres en que se utiliza, puede sufrir multitud de variaciones y significados. Permitidme que me refiera, en los casos que pueda llegar a comentar o ya comentados, a la región en la que me encuentro por ser la de mi conocimiento, por lo que no mencionaré el asunto coger o pisar, de tremenda y sexual significación en otras latitudes. Trataré de referirme a expresiones de aceptación universal. Pero lo más seguro es que se me escapen localismos que en otros lugares no tendrán ningún significado afecto al uso ofensivo o soez del disparate, garabato, improperio, grosería, gaminada, lenguaje altisonante, lisura, leperada, mala palabra, taco, zanganada, palabrota, vulgaridad, malcriadeza, maldición, patanada, plebedad o picardía.

Está, creo, unánimemente aceptado, que el peor insulto, el más grave y poderoso, el más extendido, aquel que se utiliza para ofender en grado sumo, es ese mediante el cual se menta a la madre del destinatario asociándola a un oficio del que se dice que es el más antiguo, y haciendo hincapié en asociar a la creadora de los días del insultado con el mismo mediante la asociación familiar. Vamos, que le llamamos hijo de puta.
Ese es el insulto más grave, aunque está la opción apocopada hijoputa e incluso joputa, suprimiendo el de, pretendiendo una especie de genitivo sajón a la española, que si bien tiene el mismo significado es menos intenso y que incluso, en otro contexto, no es denigrante sino que puede ser exaltante de las virtudes del destinatario, al que también se puede llamar cabrón o capullo o denigrar mediante otras palabras malsonantes, pero siendo estas exaltadoras de las muy apreciables características del tipo al que se le dedican, triunfador desde nuestro punto de vista y al que, por carecer de adjetivos calificativos positivos para ensalzarlo, y en virtud de algún tipo de complicidad, utilizamos como anti insulto. Ya el mismísimo sancho Panza en El Quijote decía confieso que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle, por lo que el uso del término en situaciones no insultantes ya estaba presente en el siglo de Oro. El hijoputa utilizado para ese mismo tipo desde la envidia tendría un significado asimismo admirativo pero despectivo, tal es la malevolencia de ese pecado tan español, pero sí que tendería más hacia el insulto, siendo menos intenso, por mucho que la envidia sí que lo sea.

Atendiendo al significado de la expresión hijo de puta, propongo que se hagan modificaciones en su significado dependiendo del uso que le demos, si este es con pretensión de ofender sin límite por desconocimiento o desechar otras expresiones en las que el castellano es rico, pero que no se utilizan por ignorancia de su gran contundencia o por creer que aquel a que se destinan va a desconocer su firmeza semántica, restando gran parte de su efectividad, o por simple pereza.

Está claro que el idioma es un código que funciona si los concurrentes participan del mismo y lo comprenden, por lo que su efectividad está sujeta a la mutua comprensión, aunque se de la paradoja de ser utilizado, en este extremo, para una lucha, pelea o ataque sin paliativos, en los que la palabra comprensión hace tiempo que está desechada, o quizás superada, pues es el camino tomado tras comprender que lo que ha sucedido nos indigna.
Así pues, la RAE acepta la utilización de hijo de puta así:


1. m. y f. vulg. Mala persona. U. c. insulto.


Si a un tipo al que quieres ofender mucho le llamas mala persona, lo posiblemente haga sea echarse a reír como un poseso. Ved que la RAE acepta que se utilice como insulto, pero no habla de su gravedad. Creo que se sobreentiende. Con lo rico que es el castellano en calificativos denigrantes, recurrimos a hijoputear por considerarle el más terminante e intenso, pero el propio diccionario de la RAE  le da un significado muy pobre a mi parecer.

Otra palabra, a modo de inciso, que se utiliza mucho como insulto, sobre todo en discusiones vecinales o asociadas a incidentes de tráfico es la siguiente:

payaso, sa.

(Del it. pagliaccio).
1. adj. Dicho de una persona: De poca seriedad, propensa a hacer reír con sus dichos o hechos.
2. adj. C. Rica. Se dice del artista ambulante enmascarado que debuta en las mojigangas.
3. m. y f. Artista de circo que hace de gracioso, con traje, ademanes, dichos y gestos apropiados.

En ningún momento habla de su uso como insulto.

Payaso se emplea con ánimo ofensivo, pronunciando la palabra con un énfasis especial, irreproducible por escrito, como acentuando todas las sílabas y haciendo énfasis en la “Y”, aunque la mayoría de los castellanohablantes en España no sepan pronunciarla. Creo que lo que intenta el que emite dicho pretendido descalificativo en el transcurso de una discusión es denigrar al destinatario sin llegar a mentarle a la madre etc, etc, pues esa es la última frontera, tras la cual se llega a las manos y vaya usted a saber el resultado. Es un insulto de cobarde ignorante que pretende ofender mucho pero sin sufrir represalias mayores en virtud de dicho temor, desconociendo que el utilizar esa figura asociada a la gracia y el entretenimiento no es apropiada  en ningún contexto, así como tampoco lo sería el de puta, mentando a la madre, y que no vamos a negar desde aquí que también tiene relación con el entretenimiento y que cada uno vaya por su vida obrando en consecuencia y apechugue con lo hecho y con su moral.

Efectivamente, desde el Miajilla admito que no me gusta ni me ha gustado nunca el Circo. Aún así, el hecho de esta falta de afección al antiguamente llamado mayor espectáculo del mundo no es óbice para que creciera disfrutando de las payasadas de la familia Aragón Bermúdez en TVE, y que dichas payasadas no tengan nada que ver con la pretendida denigración de un oficio, sino todo lo contrario; tienen que ver con lo que todos los payasos dicen aspirar al llevar a cabo su labor y que gran satisfacción les causa al lograrlo, son felices de conseguir a un niño hacer reir, logrando risas, miradas emocionadas y agradecimiento de la infancia y sus mayores.. ¿O es que llamamos a alguien Contable para insultarle? (Carnicero sí, pero esa es otra historia que de momento no tiene cabida aquí).

Dejemos de utilizar payaso como insulto. Llamemos al contrario, si tenemos que hacer alusión a su presunta falta de inteligencia, memo, idiota, estúpido, ridículo, cretino, pánfilo, bobo, mentecato, grotesco, inepto, lerdo, obtuso, majadero, zopenco, melón, badulaque, abobado, bodoque, imbécil, simplón, papanatas, atolondrado, mendrugo, mostrenco, tarado, bolo, merluzo, pazguato, zote, papamoscas, zoquete, necio, torpe, incapaz, gilipollas, tarugo, ignorante, adoquín, iletrado… y adornemos estos calificativos a gusto del consumidor incorporando lindezas como del culo, de mierda o cualquier otra añadidura de naturaleza sea escatológica o de otra índole, para acentuar la ofensa. Pronunciemos con énfasis las sílabas, paladeémoslas, pero dejemos en paz a esos señores que han elegido como dedicación el hacer reír al personal pintándose la cara (aunque los Aragón apenas llevaban maquillaje), y tened en cuenta que no hay un solo payaso que se precie de serlo, y lo sea en condiciones, que vaya maquillado igual, por lo que encima son seres únicos. Y que conste que, reitero,  no me gustan, e incluso hay gente a las que les dan miedo (Coulrofobia, se llama).

Y hablando de escatologías como añadidos acentuadores, ¿Y su utilización como insulto per se? Posiblemente ese sería el tipo de insulto más denigrante, el comparar al contrario con los distintos sinónimos existentes para la palabra excremento, como heces, defecación,  deposición… o más directamente, mierda, moñigo, mojón, zulla, caca, zurullo, bosta, catalina, boñiga… Siendo el ser excretante de ese desecho pináculo de la cadena alimenticia con respecto a la sustancia ingerida, y el pringoso y maloliente resultado la materia eliminada por excesiva o inútil para el organismo, como lo inservible de algo inferior, el desecho, está claro que es difícil encontrar nada más infamante y degradante.

No he incluido de momento, deliberadamente, a ningún animal como insulto. El peor animal de todos es el ser humano y considero que calificar a una persona como animal de otra especie lo eleva, sea este zorra, burro, perro, cerdo… Quizás haría una excepción del cernícalo, contundente por su esdrujulidad, pero no deja de ser un animal, de hecho una rapaz de la familia del halcón, siendo este tipo de aves muy consideradas y apreciadas (un halcón o un águila suelen ser sinónimos de buenas cualidades), por lo que habría que reconsiderarlo. También estaría el uso genérico, como sería animal o más concretamente bestia como animal silvestre, como símil del hombre que no posee una educación, con un animal que no ha sido amansado ni domesticado. Y no sólo a lo que se refiere en su acepción de falta de luces, sino en la fiereza en alguna acción efectuada.

Respecto a los animales nombrados anteriormente, aún me pregunto por qué se asocia al noble pollino, borrico, rucio, jumento o asno y a dichas denominaciones con la falta de inteligencia y la bestialidad más dura, cuando no veo qué diferencia en el cociente intelectual habrá entre el de un burro o el de buey  o un camello, por compararlo con bestias que cumplen funciones parejas a servicio del ser humano, seguramente muy a pesar del bruto si este tuviera capacidad de juicio. Quizá se asocie la falta de inteligencia al animal por realizar trabajos muy pesados o fatigosos y que a otros animales nunca se les obligó a hacer, aunque en este caso sea por pura utilidad de sus características físicas. Aún así esto viene de antiguo y está consolidado en el lenguaje. Incluso, ya que mencioné anteriormente al buey, que en España en la actualidad no tiene un significado especialmente despectivo, a no ser que se haga alusión a su condición de macho vacuno castrado, no ocurre así en México. El buey, un animal lento y pesado, utilizado como animal de arrastre, por lo que también se utilizó para comparar la inteligencia humana con sus características. El uso desmedido de ese insulto atenuó su significado despectivo, siendo utilizado muy frecuentemente como muletilla sin la menor carga ofensiva: "¿qué haces güey?

El cerdo, así como el guarro, el cochino, el marrano, se asocia indefectiblemente con la falta de aseo, la mugre, la inmundicia, la porquería, cuando el carácter de suciedad del rico animal del que al español normal le gusta hasta los andares, vendrá dispuesto por el grado de limpieza en que se halle la pocilga en que se encuentre (que por definición no será mucha), labor esta que corresponde al ser humano a cargo o al propietario de la piara. En esto, el hedor no difiere en demasía (aunque sí apreciablemente, hay que reconocerlo) con el resto de recintos animales que no se caracterizan por oler agradablemente, sea gallinero, corral vacuno, establo caballar o cualquier tipo de cuadra o aprisco. Y lo de zorra ya entra dentro de la utilización machista del idioma, procedente de siglos de este mal, pues es de todos conocido que una zorra hace alusión a la prostitución mientras que un zorro lo hace a la astucia o al héroe enmascarado creado por Johnston McCulley. Asimismo quedarían aquellos animales que, por el hecho de no tener cara visible y por su gelatinosidad, causa en el común de los humanos, que no en todos, cierto repelús y hasta asco, sensación en la que posiblemente juega un muy importante papel su directa relación con la muerte y la descomposición. Serían los gusanos y por asociación todos los parientes nematelmintos vermiformes como las lombrices. Añadiríamos a los gusarapos y las sabandijas, y nada he de decir en contra de la utilización de estos términos como insulto pues son muy disfrutables y efectivos. Hemos de pensar que muchas veces se hace referencia a características naturales que se observan en estos  otros bichos que tienen su contrapartida en actitudes humanas que de natural no tienen nada o quizás demasiado, dada la perversa naturaleza del ser humano. Así, al que merodea intentando aprovecharse del caído se le llama buitre, o al que se  comporta cobardemente y sin escrúpulos, hiena. Tampoco quiero dejar a la pobre babosa, ese molusco gasterópodo sin concha familia de los caracoles que se desplazan lentamente mediante su secrección líquida o moco y que por lo arrastrado de su existencia es tambien asociada al exabrupto.

No me quiero olvidar, aunque esto no pretenda ni mucho menos ser un tratado, pues muchos y mejores los hay, de la vejación por diminutivo despreciativo, ya usada por Quevedo en sus diatribas contra Góngora, enemigo jurado, al que calificaba de “Gongorilla”. Imaginad como se puede desprestigiar a alguien sin utilizar palabras malsonantes aplicando esta fórmula y calificarle de politiquillo, medicucho, escritorzuelo,  por aumentativo despectivo, aplicable sobre todo a partes del cuerpo como manazas, cabezota, huevón (o gafotas, si los miopes admitimos que es una parte del cuerpo), o por metáfora desdeñosa, como salvapatrias, matasanos, picapleitos, vendehúmos o pintamonas y esa ingente riqueza de combinación de palabras que nos ofrece joyas como robahuchas, tiralevitas, tocapelotas, meapilas, tuercebotas, aguafiestas, pichafloja, cascarrabias, pisahuevos, malnacido, soplagaitas, destripaterrones, calientapollas, abrazafarolas, chupatintas, robaperas, cantamañanas…

Nos dejamos, pues insisto en que esto es un articulillo y no un tratado, cosas como las maldiciones (así te mueras), enviar a alguien a un sitio indeseado (vete a la mierda), las expresiones visuales como la peineta o el corte de mangas, los deseos insalubres reflexivos (jódete)… y un inacabable etcétera

Volviendo a lo que según los chanantes había que decir más, hijo de puta, su uso y abuso como contundente calificativo denigratorio podría tener un efecto  de desprestigio y falta de efectividad, por lo que se recomienda su pronunciación con énfasis y encono para devolverle su magnificencia. Y es que ha llegado un momento en que incluso, según varias sentencias judiciales, no es considerado un insulto a efectos legales. Aún así, vamos a detenernos en analizar su significado y tratar de aportar usos creativos y aceptación de definiciones más precisas a los señores académicos de la lengua aunque sea en su vertiente lenguaraz. El desprestigio de las prostitutas, sin duda alguna proveniente de la nada agradable labor que llevan a cabo, al menos para la moral impuesta por prejuicios de tipo religioso, por más que miles de ellas hayan sido pagadas por las arcas del jefe de la iglesia en tiempos del Renacimiento, donde estos eran en muchos y sabidos ejemplos el no va más de la depravación, u el rechazo a su existencia, que no supervivencia, por otras consideraciones morales mas rectas. Aún así, este oficio, mas deberíamos llamarlo dedicación por su falta de reconocimiento laboral, no debería ser utilizado como injuria en los tiempos que corren, pues es sabido que la mayoría de mujeres que pasan por este trago lo hacen empujadas por la necesidad más imperiosa nacida de la absoluta precariedad o son impelidas a ello por similares o peores razones e incluso obligadas y esclavizadas con amenazas de muerte colgando sobre ellas por mafias y grupos delincuenciales, por lo que merecen más conmiseración y apoyo que crítica, así como su hipotético hijo, que ninguna culpa tiene tampoco.

Así que es contradictorio llamar de esta manera a gente despreciable, ruin e ignominiosa, principalmente en los ejemplos expuestos ya hace muchas líneas, pues en su mayoría proceden de nobles cunas o al menos acomodadas que jamás han tenido que pasar por tragos semejantes; es más, en algunas ocasiones la cuna no estaba acomodada sino dentro de las posibilidades de una humilde familia, pero el tipo al que dedicamos el epíteto ha logrado trepar, si ha utilizado esa metodología de dudosa moral, o ascender, si lo ha trabajado más noblemente; pero su comportamiento actual merece todos los reproches amén de conocerse donde viene y qué tan rápido se olvida. Aún así, y sea cual sea la circunstancia, su carácter de hijo de mala madre no debemos hacerlo recaer sistemáticamente sobre la madre.Porque por mucho que se piense ofender al hijo, afecto en la mayoría de los casos a su madre, aunque muchos malas piezas habrá por ahí sueltos, en la mayoría de las ocasiones la madre será una mujer que, sobre todo por la cultura de la que venimos, habrá sido una noble ama de casa dedicada a eso que ya no se estila como única ocupación, por fortuna, “sus labores”, o de algún tipo de profesión con la incorporación de las féminas al mercado laboral, sin nada que ver con la dedicación enunciada en el insulto. Ninguna responsabilidad habría que achacar a la mujer sobre la actitud reprochable de su vástago/a más que el no haber hecho suficiente hincapié en los valores morales, si bien ya sabemos que si la rama se tuerce, llega un momento en que se quiebra si se trata de forzar.

Hay que indicar que aparte de la dedicatoria ofensiva a la madre, quedaría implícita la ofensa a la figura paterna, pues se supone que con este insulto se le califica de cornudo o consentidor en la infidelidad de la mujer, o participe de los supuestos beneficios obtenidos por la renta de su  cuerpo a pesar de la unión matrimonial, si bien esto pocas veces se piensa por parte tanto del calificador como del calificado.

Nos quedamos entonces con la acepción de mala persona de la RAE, despojando de alusiones a la madre en el insulto, sino la exclusividad de la definición vejatoria hacia el destinatario, e invoco a la creatividad a la hora de descalificar al contrario. Se le puede llamar víbora repugnante hija de mil padres bastardos pronunciándolo como si fuera el más contundente hijo de puta, eso ya queda al albedrío de cada uno. Y si insistimos en hijoputear a aquel que creemos que se lo merece, pensad, tanto emisor como receptor del exabrupto, que todo depende de la entonación y la intención, y que el uso que se da a la expresión es de calificar al destinatario como miserable sabandija con muy aviesas intenciones, de excremento rastrero y despreciable que causa vergüenza con su desvergüenza, etc, etc, y que en ningún caso se menta a ningún miembro de su familia, sino que la expresión entera está dedicada exclusivamente a su persona como expresión de la profunda desafección que nos produce. También hemos de evitar dar el siguiente paro y proferir amenazas de esas que se quedan en meras intimidaciones que no van a ningún sitio, tipo “¿A que te pego una hostia?” “¿A qué no?” “¿A que si” (Leve empujoncito que no dañaría ni a una mosca) “Que no me toqueees!!”, pero esto ya iría in crescendo, por lo que no es recomendable a no ser que vuestra excelente forma física y formación marcial os lo permita, pero sed conscientes de las consecuencias, pues el paso a acciones físicas sí que está penado.

No obstante, recordad, la violencia no es recomendable ni permisible, y que el insulto es el último recurso, ya que su utilización descalifica cualquier argumento válido que podamos tener. Pensad entonces que aquellos a los que los dirigimos en estos tiempos, aquellos que nos están haciendo la vida imposible, o imposibilitando la dignidad de nuestra vida, y líbreme dios de insultar yo a cualquier político o gobernante, que tan sólo hacen por interés de la patria lo que hacen, comprendámoslo, decía, que cuando alguien poderoso o con posición haga, diga o cometa algo, pensemos que el insulto es la última opción, a no ser que se padezca de coprolalia. Quizás es que tampoco nos queda más que el derecho al pataleo, ya que el derecho a manifestarse está siendo seriamente recortado, como todo, o al insulto como válvula de escape.

Y escapemos en la medida de lo posible de los insultos que, pretendiendo ser vejatorios para el destinatario son, por lo contrario, denigrantes para determinados colectivos por constituir estereotipos prejuiciosos y despectivos. Términos como judiada desprecian a todo un pueblo, por más que tenga su origen histórico, que posiblemente fuera introducido para reafirmar aquella decisión tomada por los gobernantes de entonces de expulsar a los pertenecientes a esa etnia de España, con lo bien que nos hubiera ido si eso no hubiera ocurrido. Está claro que hay que preservar la historia, aunque se sigan cometiendo una y otra vez los mismos errores, y que no sería bueno eliminar la expresión del diccionario. Las expresiones se van eliminando a sí mismas por la evolución (muchas veces involución, qué le vamos a hacer) del lenguaje, y esta viene dada por la educación del hablante, que somos todos los que lo hablamos y aquellos que lo hablarán. Y eso incluye fórmulas prejuiciosas porque vivimos en una sociedad que las admite, que las ha fomentado.
Que el diccionario de la RAE lleve como definición de Gitano en una de sus acepciones "Que estafa u obra con engaño” prueba que el término gitano se ve con desprecio, pero no es culpa de los académicos en este caso, pues se limitan a reflejar un uso que aún se da, por desgracia, a esta palabra. La culpa es de los usuarios del idioma, como la de Marica, en su tercera acepción como "Hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo".

Curiosa dicotomía ante la que me hallo en el momento de escribir estas líneas, pues defiendo la incorrección política contra lo políticamente correcto, a lo que considero abyecto y ocultador eufemístico de una realidad, lo que tiene efectos perniciosos si se quiere luchar contra determinadas injusticias. Por ejemplo, muchos homosexuales se llaman maricas entre ellos aunque no tengan maneras tendientes a lo que se da en llamar “pluma”, al igual que muchos negros se llaman negros entre ellos. El problema estaría en el uso que se haga de las palabras. El ridículo del importado término afroamericano… ¿Cómo se va a llamar a los negros en España dentro de unos años, en un país con una variedad de mezcolanza étnica que hace que el más puro de la raza española, si es que eso existe, debido al trasiego de pueblos bien por emigración, comercio y sucesivas invasiones, tenga su origen íbero, celta o tarteso diluido o incluso no tenga ningún antepasado de aquellas primitivas poblaciones? ¿Afroespañol?. Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, suevos, vándalos, alanos, visigodos, judíos y musulmanes, muchos pueblos procedentes de Äfrica, conforman nuestra herencia étnica, opr lo que más de uno y de dos es ya un afroespañol sin necesidad de tanta melanina. Por cierto, que todo hay que decirlo, tienen razón los vascos al proclamarse como el pueblo menos impuro (atendiendo este término a la mezcolanza racial y en ningún caso asociado a ningún tipo de suciedad), pues a lo largo de la historia han sido como la aldea gala de Asterix. Y ya que estamos con los pueblos de España con aspiraciones identitarias con respecto al resto del crisol ibérico, el sentimiento catalán se formó por la oposición a francos y musulmanes. El primero de los condes de Barcelona fue Wilfredo I el Velloso, o Guifré el Pilós, que inició una dinastía que consiguió independizarse de la monarquía Carolingia allá por el siglo VII, por lo que quieran algunos o no, esto viene ya de lejos. No tiene que ver con los insultos, pero es otro tema de actualidad, actualidad que retomamos en pocas líneas.

Una vez dicho esto vamos a poner a prueba la capacidad de resistencia al insulto mencionando un par de noticias aparecidas en los medios. Estoy refiriéndome a la desarticulación de una banda de sicarios por parte de la policía. Aquí se daría pábulo para rehacer y retorcer la noticia, interpretarla dando la vuelta a las cosas, lo que no es nuestra intención, sino la de hacer notar que, en medio de tanta miseria, todavía se puede ser más miserable.

¿O no?

Después de las titubeantes declaraciones de la nº 2 del partido en el gobierno (insisto en el uso deliberado de las minúsculas) el día 26 de febrero, dejando más que claro que lo que estaba contando era un mal apaño, una burda excusa mentirosa que además, de ser cierta, incurriría igualmente en el delito o más, según la legislación laboral vigente, acerca de esos sospechosos pagos mediante nómina hasta fechas muy recientes que han sido precariamente calificadas de “indemnización en diferido” o de “formas de simulación”, tomando a los periodistas por tontos y a los destinatarios finales de dicha desinformación por lo mismo… Que si ya no estaba en tal momento en el partido, dicho por la práctica totalidad de su cúpula estatal y en sus secciones regionales...A un tipo al que se le pagaba en bruto 21300€ mensuales (paga extras prorrateads, eso sí) y que llegó a acumular en cuentas suizas hasta 38 millones de Euros… sólo con ese sueldo y sin que le fuera nada retenido, para acumular esa cantidad de dinero hubiera tenido que cobrar durante 148 años y algo más de 6 meses, y eso que el sueldo mensual es bastante más de lo que la mayoría de las familias españolas llegan a cobrar durante todo un año, que lo del sueldo medio no es más que una patraña estadística. El tipo en cuestión se escuda en una serie de inversiones afortunadas y ventas que… ¿No os están dando ganas de emprender acciones insultadoras, de imaginaros repartiendo estopa y cera por doquier?

A mí no. Os recomiendo que si tenéis esos deseos no lo hagáis descaradamente o en público, que los reprimáis. Yo tiendo a creer todo lo que se está contando y estoy seguro que no se trata nada más que de un gran malentendido, pues estamos hablando de personas con un honor irreprochable.

¿No he mencionado el uso de la ironía? Qué despiste más descomunal.

Por cierto, que este tipo del que hacemos velada mención ha demandado a sus antiguos empleadores por despido improcedente. El dinero simulado o diferido que se le ha ido pagando, cotizaciones a la seguridad social incluidas, si proviene de la financiación “legal” reconocida por la vigente ley de partidos proviene en un 95% de fondos públicos, o sea, de nuestros impuestos, así como el sueldo que se la ha pagado durante los 20 años que ha estado trabajando para el partido (mes arriba mes abajo, dado que la fecha del supuesto despido en diferido, procedente o improcedente, no está clara, ya lo decidirá la justicia, seguro que en fechas más próximas que en otros casos de verdad). Si procediera de otro tipo de ingresos ya sería otra cosa. La cosa que todos estamos pensando y mediante la cual se rellenan sobres y se adquieren privilegios.

Lo que se está contando y dando a entender, tanto de un lado como de otro, que también tienen lo suyo, recordad el andaquetuísmo, lo mínimo que me está inspirando, utilizando esa válvula de escape esencial, es tildar a todo bicho responsable de tanta irresponsabilidad de pertenecer a una hedionda caterva de sinvergüenzas, aunque no dudo que alguno de vosotros irá más allá, y cada vez que vea algo parecido exclamará para sus adentros o de viva voz un vocalizado y sentido hijos de puta.


P.S.
Termino rindiendo homenaje a Stéphane Hessel, ese nonagenario  señor afín y coetáneo de nuestro (por muchos años) incombustible José Luis Sampedro y autor de Indignaos!, panfleto best seller de 32 páginas, del que hoy muchos se habrán enterado que dió nombre al movimiento, y que dejo aquí por no querer asociar a tan preclaro personaje, y sobre todo, persona que hablaba claro, por lo que se le denigró en determinados sectores que no admiten que las cosas que se dicen se puedan entender, a lo aquí expuesto, pero sin dejar de relacionarlo, pues es la indignación lo que desencadena el insulto y la justa indignación la que lo justifica.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Historias “sobre” Los Goya y La historia esa vista por Hollywood.


Historias “sobre” Los Goya


Aunque parezca mentira esto va a ser un post bruguérico. La cosa es que me apetece encararlo de esta guisa, pues fue escrito hace tiempo, como prólogo a uno de esos mega posts ladrillo miajillísticos pero con entidad propia, y añado estas líneas para conferirle actualidad. 

Y es que el pasado domingo 17 de febrero se celebró la gala de los Goya del cine español, en la que también hubo escándalo con los sobres. Entre estos y los del PP, solo faltaría que Correos asumiera el control de España de una vez por todas. Además, se volvería a tiempos del franquismo, pues ya sabéis, o al menos recordareis,  que las cartas se franquean, lo que  haría además que ese hipotético gobierno dejara su sello...

Dejándonos de fáciles juegos de palabras, confieso sin ningún rubor, sino todo lo contrario que, aunque tenía conocimiento de la celebración de la gala de los Goya, retransmitida por la televisión que dicen que es pública, porque corre de cuenta de los impuestos del pueblo, pero prefiero pensar que en estos tiempos es más bien popular, ni me acordé y dudo mucho que de haberlo hecho hubiera visto algo. A favor tenía a la maestra de ceremonias, cada vez con más tablas, más parecida a una tabla (por lo delgadísima que está, no penséis en comentarios machistas) y más alejada de los tabloides, ya que en ellos últimamente aparece fundamentalmente gente de pésima catadura y con dobleces, todo lo contrario que la presentadora y humorista (vertiente monólogos) segoviana Eva Hache, y la presencia casi inevitable en algunos de los segmentos de la gala de los chanantes humanoides que tanto deleitan a este humilde miajillero. Así que no esperéis, los que todavía sois tan majos de esperar algo del Miajilla, que critique o hable de la ceremonia, pues no puedo hablar de aquello que desconozco, aunque sea sólo por mis principios morales. Suponer, lo que queráis; saber, poco.
 En cuanto a las películas ganadoras, tampoco las he visto. Resultaría gratuito entonces denostar el triunfo de Blancanieves como la victoria  de la pseudo intelectualidad de los componentes de la Academia de las artes y las ciencias cinematográficas de España, a partir de ahora La Academia. No lo hice cuando The Artist triunfó en Los Oscar ™, y no lo voy a hacer ahora a pesar de tratarse de una película muda y en blanco y negro que los académicos se ven obligados a votar como la mejor para demostrar que apoyan la osadía de hacer un trabajo contracorriente, arriesgado… ¿O eso era lo que pensaron en Los Oscar™? ¿Y si resulta que La Academia ha querido estar a la altura de The Academy demostrando que ellos también son progres? Lo que pasa es que hablar de progre asociándolo a los componentes profesionales de la cinematografía española es un alma de doble filo, pues los que no son progres denostan a estos progres utilizando el término progre como palabra demonizada. Los que llaman rojos a los de izquierdas, pensando que eso es un insulto, y no una palabra asociada a una definición ideológica sabrán…  La propia lideresa habla de mandarines y popes del izquierdismo como manejadores de los hilos de los que cuelgan y por los que se mueve toda este hatajo de intelectuales, quizás lamentando esa indeseada intelectualidad en la que, vaya por Dios, participa algo tan temido como el intelecto.
Y por cierto, volviendo a Blancanieves, The Artist, encima era francesa, así que los americanos al menos ni siquiera se estaban mirando el ombligo. Los españoles, por definición, no somos chauvinistas, pero cuando lo somos, nadie nos gana. Y hablando de definiciones ideológicas, los cineastas en casi todas sus vertientes, por lo general, pues siempre ha habido excepciones, algunas más numerosas que la norma, se suelen considerar siempre a la izquierda del gobierno que haya, sea este del signo que sea. No conviene generalizar, pues con sus oropeles, aquellos que oropelean, que en el cine también (sobre todo) hay gente en la sombra que lo hace todo posible, los que están bajo los focos, a fin de cuentas son seres humanos.

Y el ser humano es un bicho con muchos defectos, pero también con sus virtudes, que le diferencian del resto de bichos, aunque no tanto como sus defectos, y al menos en público está bien alardear de virtudes y hacerlas patentes, y si encima son sinceras, mejor. Aparte de ver a Eva Hache recitando espléndidamente su guión, con esa capacidad interpretativa de una monologuista como la copa de un pino que nada tiene que envidiar a otros maestros de ceremonias en otros países, sino todo lo contrario, me hubiera gustado ver qué cara ponían los que suelen recortar y posicionar estratégicamente las noticias en los telediarios al ver que si editaban la Gala esta se les podía quedar en nada, por lo que no había más remedio que emitirla y que luego los sesudos comentaristas que se reúnen en trasnochados debates y tertulias televisivas en tal medio o cual cadena haciendo gala de no ser nada rojos se encargaran de disparar sus diatribas reaccionarias contra todos esos cómicos y titiriteros, que no son más que pijo-progres, según dicen…

Por cierto, que sí que he visto The Artist, y se me hizo larga. Aclaro. Me parece una estupenda película, pero está hecha de tal manera que parece una película de entonces. Fantástico. ¿Qué necesidad había entonces?  Pues la del creador para haber elegido narrarla de esa manera, ni más ni menos. Lo de menos es lo arriesgado, al menos de cara al espectador; lo que importa es el resultado, y me maravilló en todos los sentidos durante la primera hora de película. Por eso se me hizo larga, porque para ser un largometraje el metraje ha de ser largo, y más de una hora se me antojó excesivo, sin quitar méritos a la excelencia del elenco, perrito incluido, a la bonita banda sonora, a los hallazgos narrativos (qué olvidadas quedan las miradas en el grueso del cine actual…).

De Blancanieves ya hablaré si la veo y me veo con ánimos, así como de Lo imposible, si no se me hace ídem. Termino con la gala de los Goya contando lo de los sobres. Aparte de hacer referencias de desgraciada actualidad a esa cubierta por lo común de papel dentro  de la cual van cosas, aún más penosas que las ya hechas aquí, y es difícil, hubo un notorio error de bulto en el Goya a la mejor canción:
"Y el premio a la Mejor Canción Original es para... Líneas paralelas", comenzó leyendo Adriana Ugarte, una de las presentadoras del premio. Tras unos segundos de confusión (hubiera sido ideal que la música que sonaba entonces se hubiera detenido abruptamente, como un disco del que se retira bruscamente la aguja), su compañero en la presentación del premio, Carlos Santos, se disculpó: "Un segundo, tenemos que lamentar un error, el Goya es para No te puedo encontrar, de Blancanieves".
Los tipos de Líneas paralelas ya se habían levantado y estaban besando y abrazándose entre sí y a los demás. La perplejidad fue de aúpa.
Eso se llama chapuza. Es una chapuza. Es penoso. Está mal, aunque se lo merezca el ganador. No puede ser. Lo que pasa es que la ganadora lo es ante notario, si no se corrige la cosa se podría liar todavía más. Mejor un rato de bochorno que mucho de escarnio posterior. Que aprendan algunos en otras lides.
El presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, explicó la razón del error:
"Era la única entrega que no se había ensayado el día anterior, porque Tristán Ulloa en el último momento no pudo venir, se sustituyó por Carlos Santos", esa improvisación tan española, incluida la del señor Ulloa, que avisó el día de antes de que no estaba conforme de las directrices bajo las cuales se iba a desarrollar la ceremonia. Pero el que no se equivocó fue el sustituto…

La cosa es que si el ganador ante notario va dentro de un sobre cerrado y lacrado, cuyo contenido es secreto ¿Cómo pudo la chica leer otro resultado? ¿Por qué había otra cartulina con el nombre de una película que no era ganadora? "Pasó lo siguiente", arguye González Macho: "El nombre del ganador va en un sobre lacrado y hay una cartulina al lado en la que pone el nombre de quien recoge los premios en caso de que algún candidato no esté presente y no lo pueda recoger. En lugar de abrir el sobre que tenía que abrir, leyó la cartulina esa. Afortunadamente, estaba al lado el notario, que es quien abre su cartera y entrega el sobre al entregador en ese mismo momento".
Así se puede ver en el momento en que Candela Peña pidió trabajo para mantener a su hijo, al que le espera una educación pública incógnita, al recoger su premio a la mejor actriz de reparto (como si los protagonistas no fueran parte del reparto, qué manía en no querer definirla como secundaria, como ha ocurrido toda la vida con los actores con papeles de menor envergadura), pues mostraba una cartulina en la que la ganadora era Chus Lampreave en lugar de ella. Las cartulinas parecían ir impresas desde el Word del Office de Microsoft, con tipografía Times New Roman. No es que pretendamos que, dado el glamur que se le supone al mundillo cinematográfico, las tarjetas vayan impresas en papel perlado de gran gramaje, de color achampanado o marfil, doblado en Z,  con letras doradas en relieve de tipografía personalizada y floripondios, pero al menos que sí que se haga algún tipo de diferenciación que evitaría esos errores que…

…¿Por qué no decirlo?...

Os hacen quedar mal de cara a los espectadores nacionales y de cara a los de fuera.

No digo la estupidez de “perjudicar la marca España” que esgrimen los políticos en el gobierno cada vez que un colectivo, sea social o laboral, pretende defender sus pisoteados derechos, porque ni es comparable, ni lo de defender los derechos es una bagatela. Lo de la gala fue una chapuza, pero no pasa de ser una anécdota como la de las campanadas de la pobre Marisa Naranjo (marcada in aeternum), que en lugar de provocar que muchísima gente  se comiera incorrectamente las uvas aquel año provocó que un grupo de personas que se dedican a la música, y sus familiares y allegados fueran vivo ejemplo de la expresión “mi gozo en un pozo”.

De lo de la “marca España” no quiero ni hablar, que ya estoy acabando. Eso sí que es tomar el nombre de la nación en vano, haciendo ostentación de un fingido patriotismo: os está perjudicando a vosotros, politicuchos, que luego vais a los saraos de Europa y el G20 y os hacen preguntas incómodas en idiomas que ni comprendéis ni de lejos habláis, sobre cómo tenéis de exaltado al personal. Os pensáis que la comida y el techo de esa gente es comparable a la rabieta de un niño en la cola del supermercado que avergüenza a la madre o padre que se sienten observados por el resto de los clientes reprobando el escándalo, por lo que mandan chistar al crío o le dan un azote (disimulado, no les vayan a denunciar) para hacerle callar. Y quisierais hacer lo mismo con el pueblo que protesta, como si no tuviera bastante con lo suyo, enviándole al hombre del saco embozado, sin identificar y con instrumentos contundentes de disuasión o como lo quieran llamar. Y mientras tanto, reñirle con lo de la “marca España”, hacer culpables de lo que es culpa suya a otros, que son víctimas de esos culpables, pretendiendo “educarnos” a su conveniencia, para lo cual ya se están (en)cargando de la enseñanza pública. Porque señores, las miradas del personal va dirigida a ustedes.
Y ya sabía yo que no tenía que haber metido lo de la marca España… Estaba hablando de cosas relacionadas con el cine español. 

"Breve" apostilla actualizadora

Tan sólo dos cosas. Hoy, cuando escribo esto, se está debatiendo en el congreso de los diputados sobre el estado de la nación, o eso nos quieren hacer creer, por primera vez desde 2011, ya que el año pasado, con la excusa de que estaba recién llegado al gobierno, se ve que les hubiera salido el debate sobre el estado de la herencia recibida o cualquier otra tontería. La ausencia de mayúsculas en este texto, por cierto, es totalmente intencionada.
A la hora de escribir estas líneas ya han hablado tanto el presidente como el líder de la oposición y ahora se estarán entreteniendo tirándose cosas unos a otros y practicando el andaquetuísmo. Lo último que he tenido el disgusto de ver era como el jefe de la oposición era abucheado por los diputados del otro bando cuando hablaba de “ver a niños rebuscando en la basura”. Sin comentarios.
En el discurso del presidente del gobierno se ha hecho referencia a que gracias a sus medidas, con el  sacrificio sufrido en las personas que actualmente están en una situación económica desesperada a las que se da animo y se pide esfuerzo, pero de eso no se come ni se vive, el país, la nación, está saliendo de una situación, o disponiéndose a salir, que era producto de la pésima gestión del anterior gobierno, que encima les engañaron. Les dejaron un marrón que resultó ser marrón y medio, por lo que no tuvieron más remedio que incumplir de forma flagrante su programa electoral y nos pusieron a todos bajo unas medidas que están llevando a personas a suicidarse por no verse en el arroyo, a quemarse a lo bonzo porque les han quitado todo y piden más, a gente muriendo en un hospital por carecer de unidad coronaria cuando hace tan sólo tres días salían de uno, en otra ciudad que no era la suya, que sí lo tenía, a gente teniendo que recurrir a comedores sociales cuando hace tan sólo dos años creían inimaginable que les pudiera ocurrir a ellos, pues no eran ricos pero pertenecían a la clase media, esa clase que siempre se ha llevado todos los palos para tirar del carro, esa clase que siempre ha tenido que pagar lo que unos, desgraciadamente, no han podido y otros, vergonzosamente, no han querido.
Todo eso presentado como un ineludible deber. Ya sabéis, esto es la guerra sin disparos (excepto de pelotas de goma que en vez de desfacer entuertos, crean tuertos). Para salvar el honor de una bandera, unas fronteras, un quítame allá esas pajas, un esa corona es mía por herencia y no tuya, con el pretexto de que han asesinado a un archiduque que nadie conocía de un país que ni siquiera tiene relación con el nuestro, por tantas y peregrinas razones, se enviaba al pueblo llano, que es todo aquel que no se puede permitir no serlo, a combatir y morir dirigidos por señores gordos con bigotazos que los movían como piezas del Risk, y les daban la misma (ninguna) importancia. Ahora se sacrifica un número, da igual que sea el uno como situación tan al límite que toma cara y se expone una historia en los medios, como un número ya tan grande que comienza a carecer de significado más allá de la estadística; todos somos nosotros.
Se pide paciencia, que ellos y los que queden ya lograrán trepar por encima de los cadáveres de los que se han ido quedando en el camino. A este paso se va a conquistar la cota porque los muertos amontonados han quedado al mismo nivel. El tortazo nos lo están soltando por nuestro bien, dice. Es mejor, papá estado dice, que nos den una bofetada por subirnos al sitio que no nos conviene que no hacer nada y caernos de ese sitio haciéndonos mucha más pupa.
Mientras tanto, en otros países que hablan el mismo idioma que nosotros, con sus giros locales y acento característico, en esos países a los que antes, cuando nos iba mal, íbamos a ganarnos la vida y que luego, cuando a ellos les fue mal, criticamos porque venían a quitarnos el trabajo, la tierra y las mujeres (no sé si la situación de crítica fue a la inversa, pero lo dudo. Aún así, repito, no lo sé), en esos países, a los que se llaman emergentes, no se ya si por comparación porque vivimos en uno sumergente, se toman medidas pasando del qué dirán otros países más viejos y serios por el bien de sus habitantes, o esa es la intención, ya no se los resultados, mientras que en los países viejos y serios se escandalizan y siguen actuando a pies juntillas siguiendo las directrices de siempre, esas mismas que nos han llevado hasta aquí. Aquí es al borde del abismo para muchos.
No voy a seguir abundando en lo que el tipo que gobierna ha dicho. Está todo en los vídeos, en las noticias, en internet.
Está en www.lamoncloa.gob.es bajo el epígrafe:
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO
MARIANO RAJOY
DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN
Congreso de los Diputados
(20.02.2013)
Las mayúsculas son de ellos. Que conste. Y se aclara: (Sólo son válidas las palabras pronunciadas) No sé qué validez tienen las palabras pronunciadas. Sólo que no se han pronunciado palabras que si que tienen validez. No se ha pronunciado términos como Bárcenas, Gürtel, Urdangarín, desahucios, dación en pago…
Tampoco se ha pronunciado la palabra Cataluña, ni independencia ni autodeterminación, aunque sí se ha hecho referencia a la situación pronunciando repetidas veces la palabra constitución que, a pesar de mi edad, no voté, por imposibilidad legal (un niño no puede votar), y que a este paso llegará el momento en que ninguno de los componentes de gobierno, oposición y grupos minoritarios hayan tenido opción de votarla.
En fin, que hable de esto alguien que sepa, pero sin engaños, por favor.
La otra cosa era a propósito del encabezado de este post, sobre los Goya. Una actriz premiada aprovechó su discurso para reivindicar: “Le dedico este Goya a toda esa gente que ha perdido sus casas, sus ilusiones, sus esperanzas, su futuro e incluso sus vidas. Por culpa de un sistema obsoleto que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos”. ¿Y qué tiene de malo? Pues que por lo visto acudió a la gala vestida con un vestido carísimo. No sé en los Goya, pero en los Oscar ™ las actrices los lucen carísimos no, lo siguiente, pues los fabricantes (perdón, en este caso se llaman modistos) se lucran permitiendo ese pase de modelos que les sale gratuito y es visto por el mundo entero.
También se la acusa de multipropietaria, de vendedora de hipotecas y accionista de una clínica privada. Vamos a ver, señores. ¿Y qué? Lo gracioso es que lo de vendedora de hipotecas es porque salió en
un anuncio. También se la acusa de ser la última imagen de El Corte Inglés, que no admite que sus trabajadores estén sindicados…



Quienes hayan hecho esa campaña de desprestigio contra la actriz son orquestadores de una falacia en la que pretenden atacar con las mismas armas con la que se les acusa justamente "para que no se note demasiado", tergiversando la realidad: y los que encima se la están creyendo (esos sí que me dan lástima) y aireando no son más que víctimas desinformadas, auténticas marionetas. Esta señora es una actriz, interpreta. Independientemente de que haya ganado dinero con su trabajo o por el hecho de estar casado con un empresario, no quita que esa sea una profesión en la que el que tiene suerte puede mantenerse malque bien con un único trabajo al año, y el que no, que son mayoría, pero no les conocemos, sigue haciéndose a la ilusión de poder ilusionarnos como espectadores y, encima, ganarse la vida con ello en lugar de servir copas o platos combinados, labor esta última, encima cada vez más precaria. Que haya utilizado alguien una plataforma para reivindicar una realidad de la que probablemente, por estatus adquirido trabajado durante años, no participa, no significa que no pueda tener ojos, corazón y boca para manifestar lo que piensa. Esta actriz es actriz, no tiene un puesto de responsabilidad en el gobierno ni es responsable de la crisis, ni nosotros, como nos quieren hacer creer cuando dicen la mamarrachada esa de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. ¿Quién, yo? ¿De qué posibilidades me hablan?
¿Será posible?
No soy sospechoso, por cierto, de mantener vínculo alguno con la actriz, Maribel Verdú. Hace muchos años, ella estaba empezando su carrera y a punto de rodar El año de las luces, tuve la oportunidad de conocer a una amiga suya de la infancia que, al no estar tan lejana, era aún amiga suya. Por otro lado coincidí en mis estudios con otro amigo de la actriz, que también conocía a la otra amiga, que estaba haciendo sus pinitos televisivos presentando un programa junto a un actualmente conocido y popular presentador de televisión, una actriz que emigró y actuó con gran éxito en Italia y otra que ha ganado un Oscar, ha estado nominada alguna otra vez y dio otro a uno de los que le habían dirigido gritando su nombre de pila. Por cosas que pasan, también llegué a conocer a Maribel Verdú mediante estos dos contactos de los que hablaba. Posiblemente, si yo fuera un tipo importante y esto lo leyera mucha gente y mi opinión valiera algo a nivel nacional, o siquiera provincial, en seguida se me acusaría de sectarismo, de defenderla porque somos amigos, o alguna absurdez por el estilo. Pues, al igual que al presentador y las otras dos actrices, si bien les conocí, ellos no llegaron a conocerme a mí. Esto es, ¿Alguien recuerda a aquella persona que le presentaron un día cualquiera en 1986 y jamás volvieron a ver? Pues eso. En realidad podría decir con propiedad que salí de copas con Maribel Verdú. Pero sería tan falso como lo que ocurrió en el verano de aquel mismo año: tomé una caña con Emilio Butragueño. Cierto, estaba en el mismo bar que yo, y su padre conocía de vista al padre de un amigo; coincidieron y se saludaron (poco más que el típico movimiento de cabeza alzando la mandíbula a la vez que las cejas).
Pues lo digo por si acaso mi opinión algún día llegara a contar, que no va a ser así, pero por si acaso. Pero por poco que cuente, que conste que el tener ideales no está reñido con tener dinero y si algún día yo lo tuviera, no sé si mis ideales cambiarían, desearía ser sometido a esa prueba sinceramente, pero cualesquiera que estos fueran, si por casualidad fueran los mismos, cualquiera que se atreviera a cuestionarlos de manera partidista arguyendo como pretexto que tengo dinero no podría ser calificado más que de miserable, y eso como calificativo suave. Por cierto, hace muchos años hice el story board para un anuncio de una aseguradora vinculada a un gran banco. Que quede constancia de lo miserable que puedo llegar a ser. Y lo de ser accionista de algo, líbreme la providencia, que ahora también es un crimen. Ojalá.

Vamos de una vez con los tebeos…


LA HISTORIA ESA VISTA POR HOLLYWOOD


Los llamados cinco grandes,  además de ser los creadores con los personajes más populares de las revistas Bruguera de entonces eran,  además, un grupo de grandes amigos; compartían aficiones y francachelas, y en la documentación gráfica y testimonios que nos han llegado se da fe de esto. Tan bien se llevaban que se liaron la manta a la cabeza y se marcharon de Bruguera para fundar su revista, el Tío Vivo  que, como ya sabemos,  no pudo hacerle sombra al gigante del gato negro.
Pero su marcha tuvo consecuencias. Entre los que se quedaron en can Bruguera estaba Manuel Vázquez Gallego, que por entonces cosechaba un gran éxito y enorme popularidad con La familia Cebolleta, Las Hermanas Gilda y la multitud de chistes que dibujaba, y que tras la marcha de las estrellas de la casa se quedó con la corona y se convirtió en un oficioso jefe de dibujantes. Desgraciadamente, sobre todo para Rafael González, el carácter de Vázquez, su inconstancia y sus legendarias triquiñuelas le convertían en un personaje incómodo a más no poder. Suministraba éxito, pero… ¿A qué precio? Era preciso encontrar otro Vázquez, y era aún más preciso porque faltaban Conti, Cifré, Gin, Peñarroya y Escobar.
De otras editoriales comenzaron a llegar dibujantes con vistas a tapar los huecos dejados por los disidentes de D.E.R, ya que, aunque parezca mentira, debieron de pensar por entonces que no podían estar reeditando historietas de Don Pío o Carpanta ad aeternum. Si se hubieran aplicado el cuento 30 años más tarde…

El Tio Vivo de DER, Cifré y Peñarroya

Los bisoños recién llegados acabarían conformando la segunda generación de la Escuela Bruguera, y a los que se quedaron de la primera generación, como Iranzo y Jorge y los primerizos de la segunda, como Nadal o Martz Schmidt se unirían casi en bloque Gossett, Raf, Segura, Blas Sanchís, Nené Estivill e Ibáñez.
Blas Sanchis

Vázquez

Segura

Raf

Chistes variados con Ibáñez y Gossett

Chistes de Raf
Ibáñez

Era Francisco Ibáñez el más joven de las nuevas incorporaciones, así como lo fue Vázquez en su momento cuando se incorporó a la editorial con apenas 18 años. Ibáñez contaba en el momento de su incorporación a las filas bruguerianas con 22 años y llegaba con experiencia dibujando chistes en Alex y Chicolino, de editorial Símbolo, y en La Risa, de editorial Marco, donde había publicado series como Don Usura o La Familia Repollino, algunas portadas y, sobre todo, Haciendo el Indio, serie esta última que compartiría autoría con diferentes autores posteriormente a la autoría de Ibáñez, incluido el misterioso Esparch. También colaboró en Paseo Infantil, de editorial Marco, pero esta desapareció al poco tiempo, comenzando la leyenda negra que el propio Ibáñez fomentó más tarde respecto al efecto devastador  que ocasionaba su paso por diferentes revistas y editoriales, caso que, al ocurrir casi 50 años más tarde con Bruguera, ya parecía cosa de reírse por no llorar.

Kokolo y Melenas de Ibáñez en Hipo, Monito y Fifí

Haciendo el Indio en La Risa

Portada de Paseo Infantil

Fue cuando comenzó a colaborar en Hipo Monito y Fifí, también de editorial Marco, que Rafael González y compañía se interesaron por el autor de Melenas y Kokolo, colaborando esporádicamente con chistes primero y páginas de chistes más tarde. Es 1958 el año clave para Ibáñez. CLAVE con mayúsculas… crea su primera tira para Bruguera, Don Adelfo, sus páginas de chistes se multiplican y, sobre todo, crea a Mortadelo y Filemón.
Su estilo por entonces está influenciado por Vázquez, y posiblemente a instancias de Rafael González, cada vez se parece más. Parecía ser norma de la casa que, si algo era bien recibido, todos siguieran esa línea, especialmente “los nuevos”. Así ocurriría más tarde con Ibáñez, y así ocurrió entonces con Vázquez. En 1958 volvían los 5 grandes, así que al señor González sólo le quedaba una espinita clavada… Vázquez le resulta un incordio, pero vende, así que lo suyo es “crear” un nuevo Vázquez que no sea tan fastidioso. Casi da la impresión de que lo que se pretende es vazqueizar a Ibáñez, y a fe que si esa era la intención, se consigue.
De los primeros chistes de Ibáñez en Can Can nº 1,  febrero de 1958
Apenas un mes más tarde, en el nº 4 de Can Can, ya se va pareciendo al estilo de Vázquez

Vázquez es grandilocuente, tiene carácter y encima es lo más parecido a un sindicalista de pro que podía darse en aquellos tiempos, lo cual no es decir demasiado. Lucha por los derechos de los demás, y al decir derechos, también nos estamos refiriendo a los de autor. Reivindica la paternidad de sus criaturas de papel. Pero no nos engañemos. Lo que pretende no es proteger a los demás, sino protegerse a sí mismo implicando a los demás, que también pueden beneficiarse de una acción conjunta. Y si no, mirad a los cinco grandes que han plantado cara… y ya están de regreso con el rabo entre las piernas, maldita sea…
Ibáñez, por el contrario, es un trabajador complaciente y trabajador, y no es redundancia, es trabajo, trabajo y más trabajo. Una joya para un empresario, que además, renta y hace lo que se le pide sin rechistar, siempre mas y mas.  Y posiblemente eso creó esa rivalidad Ibáñez-Vázquez, aunque más bien deberíamos nombrarla a la inversa. Ibáñez no siente animadversión hacia Vázquez,  sino que siempre manifiesta su admiración; de su boca jamás sale una mala palabra (que yo sepa), cosa que no se puede decir de Vázquez con respecto a Ibáñez. Son personalidades muy dispares con un humor muy parecido. 
La cosa es que mientras los cinco grandes estaban en la competencia, Bruguera decidió comérselos haciéndoles la vida imposible a base de inundar el mercado con revistas y más revistas para competir con ellos, y en esas revistas, aparte de seguir apareciendo antiguas entregas de los populares personajes que los 5 grandes habían creado, comenzaron a aparecer y despuntar jóvenes valores arrebatados a la más débil competencia. Una de esas revistas fue Can Can, y justo en esta revista apareció la serie de la que pretendemos hablar, y que parece que fue el principio del fin del reinado de Vázquez, al que estaban haciendo la cama utilizando a un Ibáñez en el  que se vio a un segundo Vázquez, un Ibázquez, y que terminó siendo… F*Ibáñez.
Chistes y portada de Can Can por Vázquez
El camino de Ibáñez vazqueizándose

La Historia ésa, vista por Hollywood fue creada por Vázquez en 1958, y publicada por vez primera en el nº 0 de la revista Can Can. Se trataba de una serie sin personaje fijo; todo lo contrario, en ella se trataba de forma humorística y paródica las biografías de personajes más o menos históricos, al menos en un principio. Pero… ¿Qué pinta Hollywood en todo esto?
Pues para saber esto, lo mejor es que dediquemos un post aparte, que si no la vamos a liar otra vez…
Así que, de momento, continuemos con esta serie.

Quizás con el propósito, implícito en el título, de tomar como base las licencias históricas que se tomaban las súper producciones hollywoodienses al tratar la historia, se nos narraban las vidas en clave humorística y nada fiel de personajes  que habían dejado su huella en el pasado de la humanidad, pero también la vida de personajes cuya huella era ficticia, por ser ellos mismos de este género inexistente e ilusorio, fruto de la imaginación de un escritor o de la imaginería popular. El título era ese, por supuesto, dada la asociación que la revista tenía con temas del mundo del espectáculo, aunque luego Vázquez hizo de su capa un sayo e hizo lo que le vino en gana, lo que heredó su fiduciario a otro nivel.
La cosa es que Vázquez dibujó las primeras 32 entregas e Ibáñez se encargó de las restantes hasta el nº 108 de Can Can. Por aquel entonces, como ya hemos señalado, Ibáñez admiraba a Vázquez; este era su guía espiritual del dibujo de humor, su sensei, y él un bisoño meritorio, capaz de dibujar igual que el maestro, con la misma gracia y siguiendo las directrices impuestas en Bruguera sin rebeldías; así que, de no ser por el cambio de firma, pocos hubieran advertido “el cambiazo”.





Los recursos humorísticos utilizados por ambos autores en la serie eran los característicos de su humor, basados en la ironía, la contraposición entre el concepto escrito y la relativa “realidad” dibujada, anacronismos notorios y sin rubor, haciendo participar a personajes añejos de actividades exclusivamente contemporáneas. Aún así, la superioridad de Vázquez queda manifiesta en la innegable realidad que se muestra a continuación.

Y es que si el objetivo, fueran personajes reales o ficticios, era narrar en clave humorística e irreverente las vidas de personajes de universal reconocimiento, Vázquez tuvo la audacia de convertirse a sí mismo en uno de esos personajes, creando la figura recurrente desde entonces del Vázquez moroso, lleno de deudas impagadas y perseguido por esta causa por un tropel de acreedores de lo más variopinto. Esto sería posteriormente explotado al crear a su trasunto, El tío Vázquez en “Los cuentos del Tío Vázquez”, en que se retomaba al personaje que era la viva imagen de sí mismo. Y además, retrató también como personaje histórico a un tipo anodino y anónimo, totalmente ficticio y vulgar. Si hubiera que entrar en sesudos análisis podríamos tomar a ese desconocido Juan Nadie, John Doe, Perico de los palotes o Fulanito de Tal que Vázquez llama Juan Pérez como el verdadero protagonista de la Historia, más allá de reyes o emperadores, pontífices y cardenales, filósofos, generales, escritores, validos, príncipes, presidentes, condes, inventores, industriales… al anónimo ciudadano sobre cuyas espaldas recayó siempre el peso de soportar la gloria de los destinados a inscribir su nombre en la Historia y hacerlo reconocible y reconocido, para bien o para mal. 



Aparte, desafió con otros personajes históricos ficticios como el extraterrestre &i-"1/2, el inventor prehistórico Uiüg, Harry el Fantasma y Sabelo, un tonto del pueblo que no lo era tanto, desafiando eso de que Historia la hacen los grandes nombres. No en tierra vazquiana, donde la historia la hace el rey de allí, el propio Vázquez.





 Pero estamos hablando de Bruguera, y sobre todo, estamos hablando de Vázquez. Lo más probable es que se tratara de un nuevo desafío a lo establecido bruguéricamente, sin más propósito que el de desafiar o el de seguir haciendo lo que le daba la gana, sin ganas de filosofar sino de hacer reír y ganarse los cuartos con esa habilidad. El único personaje de ficción "real" dibujado por Vázquez en esta serie fué El conde Drácula, en su faceta de vampiro, no en la histórica de Vlad Tepes.Fué la última que hizo.








La última entrega de Vázquez en el nº 31

 En cuanto a Ibáñez, se limitó a seguir dignamente la estela de Vázquez, iniciándola con un personaje real, Atila, pero sin salirse del tiesto ni ganas de hacerlo, evolucionando del estilo vazquiano a uno más propio y cada vez más influenciado por el de aquellos que serían sus popes  en lo sucesivo, los maestros del cómic franco belga, especialmente Franquin, a los que no sólo imitaría estilísticamente buscando la propia identidad, sino que, a instancias de quien sabe quien, o de qué circunstancias, “fusilaría” en repetidas ocasiones para labrarse el día a día que, poco a poco, se convertiría en un futuro más que prometedor, en el referente de la editorial y en el autor con más éxito de la época y casi de nuestros días en el tebeo de humor en España.
O algo así, visto por Hollywood.

La primera entrega de <ibáñez en el nº 32











Aparición de Vázquez, por Ibáñez, en su papel de moroso


Aparición estelar del abuelo Cebolleta




La última entrega