domingo, 25 de marzo de 2012

Detectives, espías y agentes de la ley: Mortadelo y Filemón; Historietas cortas cuando empezaron las largas y cuidadosamente dibujadas.



El relativo éxito que a finales de la década de los 70 estaban teniendo revistas con material de origen franco belga, como Strong, Tintin y Gaceta Junior-que se fusionaron dando origen a Gaceta Junior con el título adosado en forma de banda Tintin-, llevaron a los responsables de la Editorial Bruguera a plantearse el lanzamiento de una revista que pudiera competir contra estas rivales.




Fué entonces cuando surgió Gran Pulgarcito, una de las mejores revistas que publicara la editorial del gato negro. Entre 1969 y 1970, a lo largo de 84 números, un Almanaque y dos Extras de Verano.Gran Pulgarcito sustituía a la revista Bravo, que tambien venía publicando material de la escuela Franco Belga. No obstante, parecía que cualquier revista publicada en España con este material como base, estaba abocada al fracaso.

Una de las bazas fundamentales con que contaba Bruguera en Gran Pulgarcito era esa pareja de detectives que tenían una Agencia de Información, y que a modo de rima salían semanalmente en la revista Pulgarcito con el título "Mortadelo y Filemón, Agencia de Información". En el número 1965 del 30 de diciembre de 1968 se publicaba esta historieta:


En los números siguientes, todo parecía seguir normalmente...


En el número 1967 del 13 de Enero de 1969 se incluía el siguiente anuncio:


Y lo mismo ocurría en Din Dan y DDT:

DDT 3ª Época nº 91

Din Dan 2ª Época nº 55
En Tio Vivo se seguían publicando historietas de una página, siempre reediciones:

Tio Vivo 2ª Época nº 409

Nº 424


En el nº 508 se recurría a unir dos historietas de una página para formar una de dos, aunque la segunda página era anterior estilísticamente a la primera.

Mientras, en Pulgarcito, la cuna de Mortadelo y Filemón, estos seguían con su agencia de información como si tal cosa...

Nº 1970 de Febrero de 1969


Nº 1971


Nº 1979

Nº 1999


En esta del nº 2010 se aprecia influencia del estilo más cuidadoso que se está publicando en Gran Pulgarcito


Pulgarcito nº 2013, reedición de dos historietas de una página (y redibujando además historietas más antiguas). En la segunda página se aprecia el retoque, dejando a Filemón tan calvo como a Mortadelo.


Nº 2018, dos páginas que si parecen de la época, con un estilo más límpio y suelto, posible consev¡cuencia del esfuerzo dedicado a las aventuras largas y cuidadosamente dibujadas. Trabajando duro se adquiere soltura...


Nº 2028, otra reedición y unión de historietas de una sola página.


Nº 2035, más reediciones y uniones de historietas de una sola página, y esta vez de épocas distintas.
¿Qué ha estado ocurriendo mientras tanto en Gran Pulgarcito? Pues que frente a esta, inicialmente, puesta al día bajo el sentido el humor y estilo de la Escuela Bruguera e Ibáñez de Sherlock Holmes, el dibujante catalán cada vez se vió más influenciado por la escuela franco belga en general y Franquin en particular. Tambien estaban muy de moda y arrasando las aventuras del espía creado por Ian Fleming, James Bond, en las películas que protagonizara Sean Connery. Ya antes, Manuel Vázquez había creado en 1965 para Pulgarcito a Anacleto, agente secreto. La película de Bond de aquel año fué Operación Trueno, aunque la mayor influencia sería la serie de la NBC Superagente 86 (Get Smart), creada por Mel Brooks y Buck Henry. Protagonizada por Don Adams, como Maxwell Smart, Barbara Feldon como la Agente 99 y Edward Platt como El Jefe, narraba las desternillantes aventuras del agente de CONTROL, una agencia secreta de espionaje estadounidense parodia de la CIA en su lucha conta KAOS, una agencia internacional del mal que parodiaba a la KGB.
James Bond
Anacleto
Los tres protagonistas de Get Smart

La serie aprovechaba el éxito de las dos sagas cinematográficas con más éxito del momento, la de James Bond y la del Inspector Closeau. Anacleto comenzó siendo una parodia del agente del MI6, ya que al ser creado la serie no había comenzado a emitirse tan siquiera en estados Unidos (tardaría unos meses, en septiembre de 1965, y duraría hasta abril del 69), pero pronto se vió influenciado por la serie, que comenzó a emitirse en Televisión Española en 1966. De hecho, el verdadero inventor del zapatófono fué Mel Brooks.
El Inspector Jacques Closeau

El zapatófono

El 27 de Enero de 1969 salía a la venta el nº 1 de Gran Pulgarcito. Y los lectores de entonces, a lo largo de 23 entregas de dos páginas por número, descubrían que los detectives privados se habían convertido en agentes secretos que trabajaban para una organización ultasecreta bajo las siglas T.I.A, que significaba "Técnicos en Investigación Aeroterráquea";que ahora Filemón, el jefe de Mortadelo, tenía a su vez un jefe, el Superintendente Vicente (aunque lo de Vicente vendría más tarde), al que llamaban "El Super"; que junto al Súper aparecía un científico, el profesor Bacterio, basado en Q, el ingeniero que inventa los cachivaches bondianos, con mayor éxito que el barbado personaje, al que Mortadelo parecía conocer sin que supiéramos por qué, aunque alguna pista nos daban, referente a la calvicie de Mortadelo, a la que tampoco se había dado tanta importancia debido a su Bruguerismo y la abundancia de personajes alopécicos; y, sobre todo, que aparte de estar cuidadosamente dibujada, la aventura se continuaba ininterrumpidamente hasta las 46 páginas, llevando a los personajes a Tirania, pais gobernado por un dictador, Bruteztrausen, que pretendía sojuzgar al mundo utilizando una fórmula robada al científico de la T.I.A. y que aumentaba el tamaño de los insectos al de los mastodontes. Supongo que a nadie se le ocurrió pensar que devolviendo el Sulfato Atómico a España, este caería en manos de otro dictador. Igual es que este otro dictador no pretendía sojuzgar al mundo, tan solo ser el guardián de occidente frente a la hordas judeomasónicas, aunque para ello llevara sometiendo, por entonces ya iban 30 años, a los agradecidos españoles, a una privación de libertades que veían compensada por una inusitada duración de la "paz". Además, mientras que Bruteztrausen era general, aunque por razones obvias se le llamó Presidente o Herr Präsident,  el de aquí era Generalísimo. No vamos a entrar en cuestiones político históricas ni tampoco en cuanto se inspiró Ibáñez en los maestros francobelgas y Franquin para hacer esta historietas, una de las cumbres de Mortadelo y Filemón.


La primera entrega en el nº 1 de Gran Pulgarcito

5ª Entrega, peripecias en la frontera, con los soldados de Tirania inspirados en los prusianos.

9º Entrega, con la aparición de Bruteztraussen



Entregas 12 y 13, con la aparición del Herr Chef de la Secretempolizei, Otto Rino

La última entrega, con final característico, en el nº 23, con cameo de Rompetechos (aquí el ciudadano Rompetechen), que nació en Tio Vivo en 1964


La cosa era que esta historia, ese mismo año, se publicaría en forma de álbum, tal y como hacían los franceses y los belgas con Tintin, Asterix y Spirou, y este álbum sería el nº 1 de la colección Ases del Humor.


A El Sulfato Atómico le seguiría "Contra el Gang del Chicharrón". En esta nueva historieta larga la acción ya no era continuada, pero se seguía una misma trama. Además las entregas eran ahora de 4 páginas, un capítulo cada entrega, inaugurando la estructura que tendrían muchísimas aventuras de la pareja de agentes secretos, visitando en cada uno de los capítulos ambientes distintos y característicos, que tenían gran influencia en muchos de los gags. Además, volvíamos a ver a los Mortadelo y Filemón que conocíamos de toda la vida. Filemón dominaba sobre Mortadelo, y el dibujo, aunque seguía siendo muy cuidado, ya no lo era tanto. Parece ser que alguien debió de darse cuenta que no convenía parar demasiado las máquinas, pues cuantas más páginas de estos personajes, más ventas habría.según declaró Ibañez en una entrevista a El Pais Semanal en 2003, a Ignacio Vidal Foch, "Sí, lo hice muy lleno de arruguitas, muy terminadito, muy a lo francés, a pesar de que siempre he creído que lo importante en los tebeos es el guión, y que el dibujo cuenta en apenas un 30%; cuando le entregué las páginas, González me dijo: 'Ah, muy bien, magnífico'. Yo le respondí: 'Sí, oiga, pero ¿se da cuenta de que en el tiempo que he hecho este álbum podía haber terminado tres de los normales y corrientes? Y el público de aquí no está buscando una obra de arte en cada viñeta ¿eh? ¡Está buscando divertirse! Al 90% de los lectores les importa un rábano que el personaje tenga más o menos arruguitas, mientras el guión esté bien construido y tenga gracia; lo demás no lo mira demasiado'. Cuando se dio cuenta de que en el mismo tiempo que había hecho El Sulfato Atómico podía haber hecho tres álbumes, me dijo: 'Tiene usted razón, vamos a dejarnos de virguerías, vamos a lo práctico'".


Contra el Gang del Chicharrón comenzó a serializarse en el nº 24 de Gran Pulgarcito, el 7 de Julio de 1969, terminándose el 15 de septiembre del mismo año 11 números más tarde, en el 34. La siguiente aventura publicada sería "Safari Callejero", de similares características en cuanto a la conclusividad de los capítulos y el esmero en el dibujo, que siendo menor, todavía era destacable. Los capítulos se hilaban sobre todo por las intervenciones del desgraciado Agente Mostáchez, que perseguía a los dos agentes sin saber que lo eran, ya que eran "secretos", aunque el Comisario, un verdadero "Súper" para Mostáchez, parecía saberlo al final de la serie, con desastrosas consecuencias para el policía. La serialización de esta nueva aventura comenzaría en el nº 42 de Gran Pulgarcito, y alcanzaría hasta el nº 52. Otras 11 entregas comprendidas entre el 10 de noviembre de 1969 y el 18 de Enero de 1970. Pero... ¿Qué ocurrió entre los números 34 y 42 de Gran Pulgarcito? ¿Dónde se habían metido estos nuevos Mortadelo y Filemón, flamantes agentes secretos?


Para empezar, en el nº 35 se veía como en lugar de una nueva aventura de los agentes de la TIA se iniciaba la serialización de una aventura de un "nuevo" personaje de RAF (entrecomillado porque ya tuvo vida anterior): Campeonio. Durante 20 páginas estaríamos disfrutando de la aventura titulada "El Sidralón", que luego, junto a otras aventuras más o menos largas de este personaje que no llegó a alcanzar el éxito de otros personajes del señor Rafart, sería publicada en el nº 1 de otra colección de álbumes brugueriles, "Alegres Historietas" en 1970, de formato (y precio) idénticos a los "Ases del Humor" y la misma filosofía.


En ese mismo número de Gran Pulgarcito se publicaba una demencial y chímpica página a modo de "excusa" por la no aparición de los personajes estrella de la casa, supongo que con una especie de terror editorial a que cundiera el pánico lectoril, causando una supuesta desbandada en la compra de la revista:


Y de repente, en el nº 36, aparecía una historieta de una página de Mortadelo y Filemón, al modo de sus antiguas y primigenias historietas, pero dibujada con el nuevo y flamante estilo franquiniano de Ibáñez. Una historieta corta en la época en que se iniciaba la serie de historietas largas:


En los nº 37, 38 y 39 se nos ofrecía la misma dosis con las mismas características:




Si, eran Mortadelo y Filemón, y eran nuevos, pero, ¿Qué ocurría con la TIA, el Súper, Bacterio y esas historietas largas?
Mientras tanto, en Pulgarcito, los dos agentes seguían saliendo a dos páginas con su Agencia de Información.



En el número 40 de Gran Pulgarcito se nos ofrecía la última de esas historietas cortas pero nuevas...
Y en el nº 41, lo que se nos ofrecía era una historieta corta, pero tremendamente antigua, enmarcada dentro de la mini sección "Museo de la Historieta". Concretamente la publicada en el Pulgarcito nº1394 de enero de 1958, la primera. Afortunadamente para los seguidores de las historietas largas de Mortadelo y Filemón, justo en la página de al lado, la anterior, se nos informaba del reinicio de las aventuras largas, anunciándonos "Safari Callejero".



Y así vimos como Mortadelo y Filemón, en el formato de 4 páginas durante 11 entregas y a una misión por cada una de ellas, recorrían la ciudad capturando a una serie de animales, con características peculiares causadas por un experimento del profesor Bacterio, que habían escapado a causa de una intrusión por parte de un caco en el laboratorio del Biólogo.




La primera entrega de Safari Callejero.

En el nº 53 de Gran Pulgarcito nos encontrábamos con una sorpresa. Se iniciaba la serialización de una nueva aventura de los agentes de la TIA. Era una entrega de dos páginas en las que sólo salía Filemón. Pero este Filemón tenía una cabeza extraña, y no vestía con su habitual pajarita. ¿Volvíamos a los tiempos de "El Sulfato Atómico"? Porque encima, estas dos páginas volvían a estar dibujadas con un cuidado parecido. Y la entregas eran de dos páginas, que se alargaron durante 21 números, y además tenían "Continuará...", no como esas últimas entregas autoconclusivas dentro de una misma trama. La excepción tuvo lugar en el nº 72, donde se publicaron 4 páginas en la entrega correspondiente. Y si nos fijamos en las 6 primeras páginas de la aventura, aparte de la extraña cabeza de Filemón, Mortadelo, cuando aparece a la misma altura de su jefe, siempre aparece agachado, arrodillado y en extrañas poses que no parecen naturales. Mención aparte el hecho de que sus disfraces son verdaderos disfraces, no como ocurría hasta entonces (y seguiría ocurriendo en adelante) en que siempre podíamos advertir que era Mortadelo porque se le veía la cara.







Las 6 primeras páginas de Valor y al toro en la versión de Ases del Humor

La cosa es que esta historieta de Mortadelo y Filemón no era inicialmente de estos personajes. Ibáñez dibujó en esas primeras páginas unos personajes nuevos, uno de ellos, el que sustituía a Mortadelo, más bajito que el que sustituía a Filemón... Todo se desvela en este fragmento de entrevista realizada a Ibáñez por Santiago García, con Joan Navarro y David Muñoz en el nº 8 de Ú, el hijo de Urich en enero de 1998:

Santiago: ¿Por qué empezaron las historietas largas?

Por la posibilidad de hacer álbumes, sencillamente por eso. Siempre, todo lo que se ha hecho siempre, ha sido por la parte económica. Siempre, siempre, al cien por cien, siempre, siempre, siempre. Entonces se vio que aparte de la publicación semanal había mercado para lanzar los álbumes. Entonces pensaron lo siguiente: si el mismo dibujante nos hace una historieta especial para publicarla en álbum, tenemos que pagarle tanto por la publicación semanal, y aparte tanto por la historieta que haga para el álbum. Sin embargo, por el mismo precio tenemos lo que sale todas las semanas, que lo metemos en álbumes y se va a vender la mar de bien. Como así fue, efectivamente. Aquellas historietas semanales se recopilaban, salían como álbumes y se vendían como rosquillas.

Santiago: Entre las historietas largas, una que a mí siempre me ha llamado mucho la atención es Valor… ¡y al toro!

¡Ah, sí, sí! Valor… ¡y al toro!… esa historieta se hizo cuando hubo enganchadita con el dire allá en Casa Bruguera. En Valor… ¡y al toro!, no sé si te habrás fijado en las primeras páginas, bueno, si no eres muy profesional no lo ves, que los personajes quedan un poco rarillos, y es porque los personajes eran otros. Eran otros, y en el momento en que llegué a un arreglo con Bruguera, lo que hice fue aprovechar las pocas páginas que estaban hechas, cortar la cabeza y poner la de Filemón, y continuarla con Filemón, y cortar y continuarla con Mortadelo. Hubieran sido otros, claro.

Santiago: ¿Cómo? ¿Entonces esa historieta la hizo pensando en otro…?

Pensando en otro mercado, exactamente.

Santiago: Entonces dijo “Yo me voy de aquí”.

Sí, sí, sí, sí. Como ínterin se solucionó la cosa con Bruguera…

Navarro: Pero vamos a ver: la primera historieta larga es El sulfato atómico.

No sé si fue la primera. Luego se ha hablado de ella como que fue la primera, pero no me acuerdo si fue la primera.

Navarro: Sí, el primer álbum pensado que salió en Gran Pulgarcito, cuando Bruguera lanzó la revista en el año 69 fue El sulfato atómico.

Sí, en aquel entonces fue cuando, con aquello de las manías del González, que en aquel momento estaba por todo lo francés y belga y todo eso, y fue cuando decidió que teníamos que hacer álbumes. Pero dijo “Claro, esto que hacemos aquí normal y corriente no vale, tendría que ser una cosa más terminadita, fíjese en esto, fíjese en esto y haga una cosa muy bonita”. A la larga, un álbum normal y corriente tiene exactamente las mismas ventas, porque esas cosas muy bien hechas les gustan a los aficionados a la historieta, que son un uno por mil. Pero en aquel momento este hombre dijo “Vamos a hacer una cosa bonita”, y fue cuando hice lo de El sulfato. En aquel entonces también preparaba lo de Valor… ¡y al toro!. Luego ya se arregló la cosa con Bruguera, se terminó lo de El sulfato, se terminó Valor… ¡y al toro!, y otra vez eso de las viñetas tan trabajadas volvió a bajarse. De hecho, la gente se quejaba de que antes dábamos seis tiras por página y ahora dábamos cuatro, así que yo dije: “Mira, que no sea ni una cosa ni la otra, vamos a hacer cinco, que también queda muy bonito, muy presentable, que a todo el mundo le gustará, casi no se dará cuenta de que hemos rebajado una, y todos tan contentos”. Durante mucho tiempo se estuvo haciendo con cinco tiras. Luego ya fue cuando se pasó a cuatro, un poco también por comodidad, porque pensamos “Bueno, como con cuatro lo estamos haciendo casi exactamente igual que cuando lo hacíamos con seis, pues ahora es un poco más sencillo hacerlo”.

Navarro: Me ha sorprendido lo del conflicto en la época de Valor… ¡y al toro!, porque cuando salió Gran Pulgarcito, hacía un año y pico que Bruguera había comprado Asterix y el material Dargaud que les gustaba. Gran Pulgarcito lo lanzaron a imitación de Pilote, con las grandes series por entregas, pusieron a Mortadelo y Filemón al frente, y el siguiente paso, una vez fracasó esto, fue la revista Mortadelo, en 1970. Visto desde fuera, daba la impresión de que el matrimonio Bruguera-Ibáñez había ido subiendo hasta llegar a su momento álgido en el año 70. Entonces, que entremedio haya un conflicto es algo de lo que yo no tenía ni idea.

Sí, sí, sí, sí, sí.

Navarro: ¿Por qué se produjo? ¿Cuándo se produjo?

Como ya dije antes, este hombre, González, era muy especial. Las cosas no iban bien con él. Y después de hacer la cantidad de puntos que yo le hacía, salíamos a discusión semanal. Discusión pero fuertecita, ¿eh? “Yo te aguanto a ti, tú me aguantas a mí, a mí tanto me importa saltar a la calle, a ti tanto te importa que salte, pues vamos a por todas ya”, y se gritaba y todas esas cosas. A eso se unía la falta de seriedad respecto al pago de royalties, o sea que se juntaba todo, hasta que llegó ya el momento de explotar. Vino la pelea, mi marcha arriba. Interin, antes de que llegara mi marcha arriba, como las peleas eran continuas, yo ya estaba pensando en lo otro, en mandarles a hacer puñetas, y se acabó. Con Valor… ¡y al toro! Procuré hacer que no se notara mucho el cambio de las cabezas en las tres o cuatro primeras páginas. Ya no me acuerdo de qué nombre les puse, pero eran dos personajitos más tirando a lo que se hacía fuera, más parecido a lo que hacían ellos, pero no me costó nada recortarles la cabeza y poner a Mortadelo y Filemón y aquí no ha pasado nada.

Santiago: Entonces los personajes eran básicamente Mortadelo y Filemón.

Sí, sí, sí, sí, sí. Además, yo les mantenía casi las mismas características, porque, ya que me marchaba, quería marcharme haciéndoles la puñeta, claro. Yo quería algo que fuese aquello, que no fuera lo mismo para que no pudieran echárseme encima, pero que recuerde a aquello. Que sea un tipo que también se disfrace. “Les voy a hacer la puñeta”. Claro, eso luego me sirvió para aprovechar aquellas páginas, así que fue magnífica la idea aquella.

Santiago: ¿Y a dónde se iba?

No, no, no, no. Si es que no tenía nada. Yo sabía que si preparaba algo que estuviera bien, iba a encontrar dónde publicarlo. No es que yo supiera que concretamente me iba a ir aquí o me iba a ir allá. No, no, no.


Santiago: ¿Al extranjero quizás?

Pues sí, podía ser una cosa para publicarla fuera y se acabó. Entonces todavía no había contactos con los alemanes. En aquel momento, a poco bien que lo hicieras, había trabajo para casi todo el mundo. Yo sabía que me iba a costar más o menos, pero que lo iba a colocar en cualquier otro sitio.


Al arreglarse las cosas entre Ibáñez y Bruguera, a golpe de talonario, Ibáñez remodeló la cabeza del personaje filemonesco a base de cortar y pegar (manualmente, claro, con tijeras y pegamento, que el Control+X y Control+V en aquellos años, como que no...) y tuvo que redibujar totalmente al mortadelesco.

La siguiente historieta larga fué El Caso del Bacalao. Se publicó desde el número 74 de Gran Pulgarcito del 22 de Junio de 1970, hasta el nº 84, el último número de Gran Pulgarcito, alcanzando las 28 páginas. Y este fué el final de las historietas cuidadosamente dibujadas de Mortadelo y Filemón.




La primera entrega de El caso del Bacalao

Ya desde el nº 72 de la revista, aquella donde se publicó la única entrega de 4 páginas de Valor y al Toro, se estaba gestionando en final de Gran Pulgarcito, en principio en forma de renovación, aprovechando el tirón que tenía por entonces el naturalista y divulgador de Poza de Sal, Burgos, Félix Rodríguez de la Fuente. Esta fué la publicidad aparecida en el Pulgarcito nº 2037 del 18 de Mayo de 1970 al respecto:
Y esta, la portada de aquel nº 72,


En el número 2062 de Pulgarcito del 9 de Noviembre de 1970 se publicaba esta historieta de Mortadelo y Filemón, Agencia de Información:


Y dos páginas antes se publicaba este anuncio:

Así que, en el nº 2063 se publicaban estas páginas. Sería una serie de páginas publicadas irregularmente que posteriormente se recopilarían bajo el título "¡La caza del caco!", una especie de aventura larga sin serlo.



Y el 23 de Noviembre de 1970, de regalo al comprar la revista Tio Vivo, se entregaba gratuítamente el nº 0 de la nueva revista.


La publicación de El caso de el Bacalao , en entregas de 4 páginas con capítulos autoconclusivos, que más bien eran un añadido por imperativos comerciales, con ese entintado atroz, continuaría en la revista Mortadelo hasta el número 3, en que se completaban las consabidas 44 páginas de la aventura.



La primera entrega en el nº 0 de Mortadelo para completar las 44 páginas de El Caso del Bacalao

En el nº 4 comenzaría a publicarse Mortadelo y Filemón contra Chapeau el Esmirriau, y se iniciaría la época dorada de Mortadelo y Filemón, con sus aventuras de 44 páginas a base de entregas de 4 páginas, con cinco filas de viñetas, autoconclusivas y siguiendo la trama... pero ya no estaban "cuidadosamente dibujadas".





Portada del Mortadelo nº 4 y la primera entrega de Chapeau el Esmirriau

En cuanto a Gran Pulgarcito, la aventura terminó en dicho nº 84, y la revista tuvo una especie de continuidad por medio de la misma revista Mortadelo y la aparición de la segunda etapa de Súper Pulgarcito.
Y esto es lo que ocurrió. Claro, que antes de cerrar, hubo otras historietas cortas que se publicaron cuando se comenzó la serie de historietas largas y bien dibujadas. Gran Pulgarcito, aparte de esos 84 números, ya dijimos que tuvo dos extras y un almanaque. En el Extra de Verano de 1969 se publicó "La máquina del cambiazo", que luego seguiría aleatoriamente, como un serial interrumpido y publicado a conveniencia aprovechando la gran idea que suponía la creación de esta máquina, incluyendo las historietas publicadas en los nº 2 y 3 de la segunda época de Super Pulgarcito. Pasaba como en "La caza del Caco", pero con una trama central más clara y menos dispersa. Claro, que seguíamos  con lo de Agencia de Información en el título, a pesar de que en esta historieta los dos agentes eran empleados de la TIA.








En el Almanaque de Gran Pulgarcito para 1970, publicado en diciembre de 1969, se publicaba por vez primera "La verdadera historia de Mortadelo y Filemón", en la que por fín nos enterábamos de como era que conocía Mortadelo al Bacterio en "El Sulfato Atómico". Además, la portada de este almanaque aprovechaba un gag incluido en esta historieta.








Y en el ultimo número grande, el Extra de Verano de 1970, la última de esta serie de historietas. Mortadelo y Filemón en el mundo del cine, quizás haciendo referencia al hecho de que ya habían protagonizado sus propias películas de dibujos animados, las dos primeras reuniendo la serie de cortometrajes realizados por Estudios Vara entre 1965 y 1970 y la tercera la primera película propiamente dicha, "El Armario del Tiempo". Además, curiosamente, el formato de portada de este último Gran Pulgarcito era idéntico a la de una de sus herederas, la revista Super Pulgarcito, cuyo nº 1 se publicó en Octubre de 1970. Esta fué la única portada de Super Pulgarcito dibujada por Ibáñez y protagonizada por los agentes de la TIA. En lo sucesivo, sería Anacleto y Vázquez (y Sagasty, y Blas Sanchís...) los protagonistas de las portadas. Este formato duraría hasta el nº 8, y apartir del nº 9 se quitaría la banda negra y sólo el chiste de Anacleto protagonizaría la portada.





Las páginas del último especial de Gran Pulgarcito, incluyendo un cameo de Flash el fotógrafo, de Raf, compañero de publicación desde el nº 7


Ibáñez había pasado de hacer historietas de Mortadelo y Filemón de una o dos páginas a hacerlas de 44. Nunca, exceptuando las fantásticas portadas-historieta para la revista Mortadelo, volverían Mortadelo y Filemón a protagonizar aventuras tan cortas. La agencia de información ya era cosa del pasado,y sólo en algunas ocasiones protagonizarían historietas de como mínimo 4 páginas, sobre todo en los inicios de Super Pulgarcito (El Caso de la Patata en el nº 1, La Chiclemicina en el 4...). El público ansiaba cada vez más dosis de los agentes de la TIA. Y llegaron las únicas historietas que eran de menos de cuatro páginas, dibujadas por los chimpas e incontables reediciones. Pero para bien o para mal, Ibáñez ya no volvió la vista atrás. Y no solo se inició la época dorada de Mortadelo y Filemón, sino el abrumador número de ventas de tebeos de Bruguera... y tambien el principio del fin de una época del tebeo español.