domingo, 24 de abril de 2011

Reflexionando, Prólogo a Doña Urraca, de Jorge


Los tebeos de Bruguera, a los que mayoritariamente estoy dedicando este blojjj, más que nada por la tontería esa de que crecí con ellos y me siguen gustando muchos años más tarde, por más que descubriera los otros tebeos que andaban sueltos por ahí, suponen un reflejo de la España en que se hicieron. Son, dejando aparte su grafismo o sus guiones, que también, un testimonio que lleva consigo algo de la historia de España, tal como la veían sus habitantes en aquellos años. Lo malo es que muchas de esas piezas se han perdido para siempre, ya que multitud de originales fueron destruidos por sus “propietarios” (los usurpadores) porque  hacían bulto en los archivos, o vaya usted a saber por qué peregrina razón. El único método que nos puede garantizar hoy en día la conservación de la mayor cantidad posible de aquellas obras es mediante el soporte en que fueron publicadas, o sea, mediante los tebeos que entonces se editaron. Hay infinidad de historietas que ya solo existen en este formato, y una serie de señores que no solamente invierten sus duramente ganados euros en adquirir estas publicaciones a precio de oro, sino que gastan su preciado tiempo en su digitalización para preservarlas y compartirlas con aquellos que sepan apreciarlas, (y quienes no, para qué nos vamos a engañar). No estoy hablando de la moralidad o no en compartir obras que tengan derechos de autor, ahí tengo mi opinión y no la voy a expresar aquí, al menos no de momento, y disculpadme un rato, que tengo que ver cómo va esa descarga, que tengo varias pelis y series inaccesibles en este mercado que nos ha tocado padecer que tengo que ver…





No, estoy hablando de historietas que es posible que si ese soporte sobre papel se quema o se deteriora (y acabará deteriorándose por más bolsas antiácidos con que se le proteja, demonios, ¡Es papel!) acabará desapareciendo para siempre, como si nunca hubiera existido. Muchos de los ejemplos que ilustran mis farragosos escritos tienen su origen en esa labor escaneadora, que no supone ningún ingreso a los que hacen ese trabajo y lo comparten. De hecho, no les supone ni agradecimientos en la mayoría de las ocasiones, y si gastos y dolores de cabeza. Ya no voy a hablar de los cuatro listillos que hablan alegremente de la piratería y de las descargas ilegales, ya que a fuerza de inculcar que son ilegales aún cuando no lo son, van a conseguir en breve que lo sean. ¿Qué me pasaría si, utilizando ese mismo rasero que han utilizado la gran mayoría  de los medios de comunicación tradicionales, les llamara a ellos periodistillas o politicastros de pacotilla? ¿Acabarían siéndolo a fuerza de llamárselo? ¿O me vais a argumentar (si es que hay alguien leyendo esto y con ganas de argumentar nada) que no pueden acabar siéndolo porque ya lo son, y encima me metería en líos? Cuidado, no sea que nos digan que lo mismo ocurre con las descargas mal llamadas ilegales, al menos de momento, hasta que la ley las convierta en ilegales de verdad.
Recientemente, hace unas pocas semanas, un bloguero (Alfredo Sánchez)que estaba llevando a cabo una labor recopilatoria sobre Mortadelo y Filemón, un compendio de datos a los que llamaba “Los archivos secretos de la TIA” y “El diccionario de Mortadelo y Filemón”, se vio obligado a restringir al público el contenido de su trabajo no remunerado y hecho, con todas las palabras, por amor al arte, debido a un, digamos,  apremio, por parte del representante legal de los derechos de Ibáñez, más bien un leguleyo de la editorial, ya que con su labor estaba vulnerando los derechos de autor de su representado y perjudicando la imagen de su obra… En las dos páginas mencionadas no se publicó en ningún momento ninguna historieta entera, y su labor era de divulgación; ¡aseguro con la mano en el corazón, o lo que me queda de dicha víscera, que leyendo lo que allí se mostraba me daban ganas de comprar más y más tebeos de Mortadelo!  En cuanto al perjuicio causado a la imagen… igual se refieren a desvelar al mundo la existencia de las malas artes llevadas a cabo por la Editorial Bruguera, a la existencia de dibujantes anónimos de historietas apócrifas (sí, eso que aquí llamamos chimpas), a contar la verdad, pero siempre desde la admiración a un dibujante y a su obra… Claro. Mortadelo y Filemón es una franquicia, y la web había crecido lo suyo, me uno a su protesta: ¡Malditos aficionados piratas chupasangres, con vuestra web estabais precipitando nuestra debacle y la de Don Francisco, dejad de aprovecharos de nuestra gallina de los huevos de oro!
¿A qué viene este panfletillo? A que hoy quiero hablar de un personaje de un autor que me ha llevado a esta reflexión tan irreflexiva. Y al final hablaré de todo el autor, o de lo poco que se completados con datos que he logrado recopilar.


 

Este señor, de nombre Miguel Bernet Toledano, murió en 1960, así que difícilmente he podido leer nada suelto, pues seguramente durante mi mocedad, cuando se publicaban las revistas Bruguera, o bien se publicaban refritos, mil veces recortados y mal montados para lograr que aquellas páginas de  6 filas de viñetas se convirtieran en páginas de 5 o de 4, desvirtuando (más bien destruyendo) la historieta original, y encima, borrando la firma. O quizás lo que leí fuera obra de su hijo, Jordi, que tuvo que ponerse a ello a la edad de 15 o 16 años para llevar comida a casa, eso sí, sin firmar. O tal vez de uno de sus continuadores, Torá, que a veces firmaba. Seguro que no eran de Schmidt, que esas sí que las sabía diferenciar. En fin, que no recuerdo si leí historietas de Jorge, pero sí que recuerdo leerlas de Doña Urraca. Y hoy por hoy, por fin puedo decir que he leído historietas de Doña Urraca. En los últimos años sólo ha salido un tomo recopilatorio, en la colección de RBA. ¿Qué ocurre con el resto? ¿Qué va a pasar con las historietas que no salen en ese tomo? ¿Y dónde queda Melindro Gutiérrez, o Doña filo y sus hermanas? ¿Cómo voy a saber de la existencia de  Sisebuto, detective astuto, Ofelio o El mago Pirindolo? ¿Leyendo en los libros de Toni Guiral o Jesus Cuadrado dando fe de que existieron? Eso está bien si en un libro te hablan de Las Meninas, y luego tienes opción de ir al Prado a verlas, aunque cueste dinero, pero ya me pueden hablar de Margarita Gutierrez, la dama de los camelos, que si no hay donde verla por más dinero que haya…







Ediciones B se hizo cargo de las deudas de Editorial Bruguera y de la plantilla. Por una simbólica peseta adquirió su fondo editorial. Esto quiere decir que son ellos los que podrían publicar estas cosas, eso sí, mediante el pago de los correspondientes royalties a los herederos de Miguel Bernet Toledano, uno de ellos aquel chiquillo que dibujó a Doña Urraca con tan tierna edad, que hoy en día tiene un prestigio a nivel internacional como dibujante de historietas llamado Jordi Bernet. Pero a lo que vamos; ¿Le saldría rentable a Ediciones B sacar un tomo recopilatorio en condiciones sobre Sisebuto, detective astuto? ¿Lo compraría mucha gente? Y eso si lograra hacer una edición medio decente, porque muchos de los tomos recopilatorios de los pocos que hemos visto en los últimos tiempos tienen en varias de sus páginas su origen en reproducciones sacadas de revistas, debido a la pérdida del original.
A lo que vamos. Mucho me temo que de lo que voy a escribir ahora no podrá ser admirado mediante compra de excelentes tomos recopilatorios; no podrá ser admirado en museo alguno… Así que, conformémonos con escaneos en jpg que debemos agradecer en su mayor parte a los colaboradores del CRG.  Y que sea lo que Dios (o sea, Billy Wilder) quiera, pues afortunadamente, la difusión de este blojjj es tan pequeña, y la comercialidad de lo que trato tan ínfima (excepto Tron, dejad de mirar ahí, que hay entradas más interesantes, y las fotos de las niñas están disponibles en webs más especializadas, leñe), que de momento me siento taaaan a salvo!
Miguel Bernet Toledano nació en  Barcelona en 1921, y obviamente se merece un post aparte para él solito.





Coming soon, que dirían los publicistas cinematográficos norteamericanos.

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