sábado, 30 de abril de 2011

Películas basadas en tebeos: Watchmen




Watchmen cuenta la historia de un grupo de superhéroes que deben continuar con sus vidas después de que se prohíba la presencia de vigilantes enmascarados. Cada personaje tiene defectos que debe enfrentar o asumir. Esto es lo que convirtió a The Watchmen en una gran obra, innovadora por su tratamiento, unidireccional hasta aquel momento, del mundo de los superhéroes, por su aporte a la narrativa gráfica.
Es 1985, la Guerra Fría está en su apogeo, y la guerra nuclear parece inevitable. Estamos en una realidad alternativa, en la que la sociedad ha visto la creación y la caída de un grupo de superhéroes al servicio del gobierno. El mundo está en crisis y se prevé una gran guerra entre Estados Unidos y la URSS. Por otro lado, alguien parece estar asesinando a las personas que en su momento defendieron el país con sus disfraces y sus máscaras; y su fuerza meramente humana, ya que el único con verdaderos poderes es el Dr. Manhattan. Uno de ellos, Rorschach, que se resiste a dejar la acción, cree en dicha conspiración, por lo que a través de él sabremos qué ha sido de los vigilantes y trataremos de descubrir quién está detrás de lo que parece ser un plan para acabar con todos ellos. El pueblo estadounidense vive una vida desgraciada e inestable, bajo la amenaza constante del mal que corre por las calles. Así no hay manera de vivir.
 
 Un trailer de Watchmen

 
El Comediante (Jeffrey Dean Morgan) solía luchar contra estos males y disfrutaba de ello, pero ahora cree que la humanidad se ha condenado. Jeffrey Dean Morgan, al que descubrí como John Winchester, el padre de los hermanos homónimos en Supernatural, y Judah Botwin, el fallecido marido de Nancy Botwin en Weeds, roba cada escena en la que aparece. Encarna eficazmente a este hombre abatido, y captura la esencia del personaje. Una de sus mejores escenas tiene lugar en el enfrentamiento con los manifestantes y su discurso sobre el sueño americano.


Varias tomas de El Comediante. Debajo la escena inicial con su muerte.







Mas escenas y fotos
El armario secreto de El Comediante

Cartel con la caída del Comediante. Debajo, disolviendo una manifestación.





Su muerte abre el film y funciona como catalizador para el resto de la película. Una historia de cine negro narrada en forma de diario por el anti-héroe de la película, el detective duro, Rorschach (Jackie Earle Haley, candidato en el 2006 al Oscar al mejor actor de reparto por Juegos Secretos, y el Freddie Krueger de la nueva versión de Pesadilla en Elm Street), en busca de asesino del Comediante. Rorschach es el personaje que tiene más taras en la historia, pero también el más admirable;  una combinación extraña y maravillosa. Rorschach tiene su propio repertorio de moral y normas y se afirmará en ellas no importa lo que ocurra. Según avanza la historia, nos damos cuenta de que nunca va a cambiar. Mientras que Jeffrey Dean Morgan brilla en todas sus escenas, Jackie Earle Haley muestra su talento en la interpretación de Rorschach. Con su máscara blanca siempre cambiante transmitiendo una variedad de imágenes de las pruebas de Rorschach, su actitud, y su voz ronca, Haley coordina la película. Snyder puede ser el director, pero, al final, esta resulta ser la película de Haley. Su gran frase a mi parecer la pronuncia al término de una pelea en la prisión: “Creéis que me han encerrado con vosotros, pero en realidad sois vosotros los que estáis encerrados conmigo”.


Rorschach y sus pistolas-garfio







Mas escenas, carteles, etc de Rorschach y Walter Kovacs. Debajo su examen psicológico





Más Rorschach. Debajo, uno de los trailers

El aspecto más interesante de la novela gráfica, así como de la película, es que no se limita a ser un cuento al estilo cine negro. Aún hay más.
Tenemos la historia de Adrian Veidt , conocido en el mundo súper heroico como Ozymandias (Matthew Goode), un hombre tratando de hacer evolucionar el mundo para el progreso de la humanidad. Matthew Goode puede ser demasiado joven para el papel, pero eso no le impide regalarnos una actuación estupenda y muy contenida. Su personaje en la película está más reducido que en la novela gráfica, lo que le hace parecer más humano. En la novela gráfica, Veidt agita sus manos al aire, entusiasmado por sus éxitos. En la película, parece más tranquilo, sin saber lo que hará tras su triunfo. El resultado final da al personaje más profundidad,  y lo hace más complejo.










Adrian Veidt/Ozymandias

La fortaleza de Ozymandias. Debajo, otro trailer


Otra historia es la de Dan Dreiberg (Patrick Wilson), un alma solitaria, perdida, que busca un significado y estímulo en su vida. Dejados atrás los días de gloria, cuando fue el segundo Búho Nocturno, pasa el rato cada semana reuniéndose con su predecesor, el Búho Nocturno original. En tercera posición tras Morgan y Haley como mejor actor está Patrick Wilson. Da la impresión de que su heroicidad y todo lo que hizo provenía del hecho de vestirse con el disfraz de Búho Nocturno, y que en traje de paisano se apoca y queda fuera de juego. Como le ocurre a Goode, es un poco joven para el personaje, pero interpreta el papel de hombre común y humilde bastante bien. Y aunque su traje es más llamativo que en la novela gráfica, se le adivinan todo tipo de artilugios impresionantes al estilo Batman, así que se pueden perdonar las diferencias, si es que lo has hecho con el del hombre murciélago, y obviemos el que tenía pezones...



El Búho Nocturto

Buho Nocturno con Rorshach



La nave Buho

Dan Dreiberg

Los dos Buhos


Dan Dreiberg; tras el una colección de muñecos de Watchmen comercializados por Adrian Weidt. Debajo, su reacción al descubrir la muerte de Hollis Mason (en la versión Extendida)

Dan es un hombre del pasado, viviendo en el presente. Tiene un deseo incipiente de volver a los viejos tiempos, cuando las cosas eran más simples. Dan, Veidt, El Comediante y Sally Júpiter sienten así. Rorschach no parece coincidir en este sentimiento. Tal vez hubo un tiempo en el que lo quiso, pero después de sus acciones y transgresiones, supo que no había vuelta atrás.
Laurie Juspeczyk (Malin Akerman) sólo quiere seguir adelante y escapar la vida que está llevando. Ella es la segunda Espectro de Seda, sustituyendo a su madre cuando ésta se retiró. Laurie añade el amor y el romance a este repertorio de historias; entre ella, Dan y el Dr. Manhattan (Billy CrudupJ. Edgar Hoover en Enemigos Públicos). Un triángulo amoroso siempre hace las cosas más interesantes, claro, pero al decir que la adición del elemento romance es el único propósito de Laurie sería menospreciar el trabajo de Alan Moore. Su personaje también nos muestra la historia de una familia artificial tratando de mantener sus vidas particulares y relaciones sentimentales en un mundo que no les es favorable. 
Buho y Espectro de Seda









Espectro de Seda, debajo, la escena de la cárce



Espectro de Seda y Buho nocturno repartiendo leña

Laura y su madre, Sally (Carla Gugino, Amanda Daniels en Entourage entre otras muchas) no tienen una relación tan cordial como cabría esperar,  pero son el único atisbo de vida familiar que vemos en la película. Es posible que no se lleven bien, pero lo intentan, y ¿qué más se puede pedir?

El Comediante y la primera Espectro de Seda





Espectro de Seda I

Volviendo al Dr. Manhattan, originalmente llamado Jon Osterman, aquí se nos muestra otra historia; la del “Superhéroe “con verdaderos súper poderes. Su situación es muy similar, por no decir idéntica, a otros superhéroes de los cómics. Se produce un desastre que origina que el implicado acabe con súper poderes. Osterman es literalmente destruido, pero es capaz de recomponer  sus moléculas, con efectos secundarios asombrosos. Tras el desastre obtiene súper poderes, convirtiéndose en el único personaje con capacidades sobrehumanas de la historia. Osterman tenía una vida, una mujer que amaba, y un brillante porvenir. Después del accidente, cuando es llamado Dr. Manhattan, él es el porvenir. No obstante, mientras que el resto de los personajes quieren "volver" o huir, no se entiende lo que quiere Manhattan. Quiere proteger a la gente que le importa, pero su actitud ante la vida es indeterminada y casi irrelevante para él. ¿Cómo resulta esto para un súper hombre? Una persona que pierde su fe en la humanidad, y ni siquiera puede ver a la gente por lo que son. Despreciable y perversa a veces, sí, pero también compasiva y amorosa.
              El origen del Doctor Manhattan

Jon Osterman










Dr. Manhattan. Debajo, este y El Comediante en Vietnam















Dr. Manhattan a tutiplén

Hay emociones más humanas que ésta, pero no preocuparse por el bien y el mal, el amor y el odio no parece ser el camino tradicional de un héroe. Tomemos la situación en Libia en este momento. Mucha gente cree que el pueblo libio debe saber solucionar sus problemas, sin la intervención de Estados Unidos (El tipo con súper poderes en nuestro mundo real). Sin embargo, la idea de los líderes de Libia de hacer frente a la insurrección es matar a todo su pueblo. Alguien debe hacer algo al respecto. ¿Cómo podría alguien que tiene la capacidad de solucionarlo-o intentarlo con posibilidades de éxito- no hacer nada? El Dr. Manhattan llega a ese punto en Watchmen. Nixon y los soviéticos están de pie sobre el botón de lanzamiento nuclear, mirando el reloj del juicio final repicar. ¿Quién lo detendrá? ¿Quién nos salvará? ¿A quién recurrir? Esta vez no a Los Cazafantasmas (no he podido evitarlo).

Doomsday Clock

Snyder cogió todos estos hilos argumentales y de alguna manera los compactó en una buena película. Alan Moore declaraba: “Mi obra es un comic book. No una película. Se hizo de una manera determinada y se diseñó para leer de una manera determinada: en un sofá, cómodo y agradable, al lado de un fuego, y con una taza de café caliente”. Lo que Alan Moore quería decir con esto, aparte de demostrar su disconformidad con que se adaptara su obra al  cine sin contar con el (cosas de vender los derechos sin leerse la letra pequeña) era que los tiempos de lectura de Watchmen estaban ya medidos y eran inadaptables a otro soporte que no fuera el del comic book. Al final de cada uno hay una sucesión de apéndices que, si bien resultaban perfectamente prescindibles cara a la película, sí que subrayaban un aspecto muy importante: cada número tenía una clarísima unidad conceptual. Cada comic book tiene un arco narrativo que se abre y se cierra en sí mismo, a pesar de formar parte del conjunto de los 12 números, contándonos – en muchos casos – la historia de un personaje específico. Donde mejor se nota lo de la “estructura de doce arcos argumentales” tiene lugar con el arranque de la película, con el Comediante siendo asesinado y cierra un primer arco con la repetición de ese mismo asesinato, con Rorschach contando la historia de Pagliacci. Este tipo de estructuras, a día de hoy, están a la orden del día; por ejemplo, en la serie de TV que ha cambiado el resto de las series de TV iniciando una especie de edad de oro en la actualidad: Perdidos. Y esto venía al caso de la eterna discusión que se tuvo hasta que finalmente se estrenó la película de la que hablamos. Que Watchmen era inadaptable al cine, aunque se daba una concesión a que pudiera ser una serie de TV. Recordemos que una cosa es el comic y otra la película, y hablo de los medios, no del resultado final.













Varias escenas de la película al lado de su homónima comiquera

Watchmen, la película, es visualmente impresionante, con algunas escenas que parecen salir directamente desde las páginas de la novela gráfica de Moore. La estructura del material de origen se mantiene fiel a la obra en su conjunto. Como divergencia de la obra original, encontramos el plan de Ozymandias, en el que se sustituye el pulpo gigante por unas explosiones devastadoras generadas por el Dr. Manhattan. Desde un punto de vista de narración me parece más acertado; se  juega con elementos ya existentes en la trama, en vez de generar otros nuevos, a modo de parches y, a su vez, se crea una amenaza plausible, porque el enemigo común al que enfrentarse es alguien cuyo poder es conocido – y temido – por todas las superpotencias. Recomiendo la lectura de la novela gráfica y el visionado de la película, porque verdaderamente vale la pena. Eso sí, si no eres un fundamentalista del comic book. Pero si lo eres, no habrás leído hasta aquí, y habrás cerrado el navegador asqueado de toda esta sarta de sandeces. Si eres de los que tienen la mente abierta, estés de acuerdo o no, te invito a continuar.
Y esto me remite al lado negativo de la película. Es complicado comprender las historias de algunos de los personajes, y lo que pasó con los originales "Minutemen" en su día, si no se ha leído la novela gráfica. Esta lectura complementaria es casi necesaria para una experiencia visual increíble, pero no debería ser así. Las adaptaciones de cine deben ser capaces de valerse por sí mismas. Asímismo tenemos esas peleas a cámara lenta, que irremediablemente nos remiten a la lacra de las películas de acción hechas desde que se estrenó Matrix; esas luchas bailadas en las que El Comediante, Búho, Espectro y Ozymandias golpean como si estuvieran hechos de acero, y ahí, el único súper humano es el Dr. Manhattan, el resto son mortales de carne y hueso, y una de las características de la historia era precisamente mostrar a esos héroes como personas más reales, que se disfrazan, si, pero personas. Por no mencionar el maquillaje de Richard Nixon (Robert Wisden). Sencillamente desastroso. Hablando de Nixon ¿A alguien más le recuerdan las escenas en el gabinete de crisis a “Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú”? No es que me desagraden, pero me chocan; supongo que es un homenaje.
Nixon y Kissinger

Los Minutemen

Kissinger y Nixon


 Ozymandias patea el culo de Rorschach y el Búho

La versión que he viso más recientemente es la que incluye la animación del cómic que va leyendo el chico que se sienta al lado de un quiosco, cuyo propietario suele aparecer hablando de las últimas noticias y comentándolas con sus clientes. Los relatos del navío negro, un homenaje a las historias de horror de la EC. La idea de un cómic de piratas fue concebida por Moore porque Gibbons y él pensaron que ya que en la historia de Watchmen los superhéroes forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, estos «probablemente no estarían interesados en absoluto por los cómics de superhéroes». Estos dos personajes representan la conexión de la trama con la vida cotidiana del hombre de a pie, pero lo de el cómic, tanto en la novela gráfica como en la película, siempre me ha parecido un lastre. Apreciación totalmente personal, claro.






Escenas y trailer de  El navío negro

Hay que reconocer que Snyder intenta mostrarnos gran parte de la información que debemos conocer durante la increíble secuencia inicial tras la muerte de El Comediante. Es, al igual que el resto de la película, visualmente impactante. Y no me refiero a la extraordinaria banda sonora, que casi parece un personaje más de la película, como en secuencias como la de Manhattan en Marte, al ritmo del “Prophecies” de Philip Glass, en los asombrosos créditos iniciales, con el “The Times They Are A-Changin” de Bob Dylan como fondo musical y como parte del contenido y el eléctrico “All around the watch tower” de Jimi Hendrix durante la secuencia que os muestro a continuación, porque me gusta la canción, y me parece buena excusa. También hay un uso de Wagner y su Cabalgata de las Walkirias durante la secuencia de Vietnam, algo que parece indisoluble desde Apocalypse Now, aunque se podría haber incluído The End de The Doors, canción que también evoca aquel conflicto por asociación. Por el contrario, plantar el “Hallelujah” de Leonard Cohen en medio de la escena de sexo entre el Búho y Espectro es uno de los momentos más ridículos del conjunto.


 Varias piezas musicales ya comentadas



Hay películas que se ven y son devoradas por su estilo visual, quedándose en impresionantes colecciones de imágenes, sin más. En Watchmen, y en 300, del mismo director, sabes que estás viendo una película con un estilo propio, te atrapa su poder visual, pero hay historia. Es extraño que Snyder no utilizara este estilo en el rodaje del estupendo remake de  El Amanecer de los muertos. Supongo que es  por el hecho de que el material de partida para estas dos últimas películas son novelas gráficas, y ese es su estilo para hacer películas/comics. Watchmen es una obra hecha con cariño y esmero: todos los diseños son una atinadísima traslación de la estética del cómic. Los encuadres son, en su mayoría, un derroche de gusto visual (si el gusto es bueno o malo, tu decides). Momentos como el de la gota de sangre cayendo en la chapita del Smiley – el momento icónico por antonomasia del cómic de los ’80 – tienen la misma fuerza en la película que en el cómic original. Sabiamente, además, se ubica la película en los mismos años 80 del comic book, en vez de intentar una modernización que sólo haría daño a la obra.
En la actualidad, Watchmen de Moore sigue teniendo vigencia. Vivimos en un mundo que se puede destruir en menos de una hora. ¿Cuántos países tienen bombas nucleares? Después de ver la devastación nuclear de Hiroshima y Nagasaki, mucho Presidentes de los USA han pedido la eliminación de las bombas nucleares. Muchos han soñado con un mundo sin estos misiles radiactivos. Sin embargo, ningún país va a renunciar a este armamento “disuasorio”, ellos los primeros. Nadie va a sucumbir a la paz. La paz es un lujo que jamás llegaremos a ver, porque que no genera riqueza o poder.








Más imágenes de Watchmen, que otra cosa no, pero aportes gráficos...

Con Watchmen Alan Moore cambia todo lo que se suponía que era un cómic de superhéroes. Cuando se lee por primera vez esta historia, te das cuenta de que estás accediendo a una obra maestra. Vemos la otra cara de los superhéroes, lo que hay debajo del glamour. Las cosas no son en blanco y negro en el mundo de Watchmen. Bien y el mal no son unilaterales en estos personajes. Sus actos te hacen preguntarte quién tiene razón y quién no, sin darte facilidades para elegir un bando. Lo mejor es que el cómic no trata de responder a esa cuestión; te plantea preguntas y te permite llegar a tus propias conclusiones sin conducirte a ninguna en concreto. Felicitaciones a los guionistas, David Hayter y Alex Tse,  y  a Zack Snyder por ser capaces de trasladar esto a la gran pantalla. Siempre habrá quien diga que fue demasiado fiel a la obra de Moore, o quien piense que se alejaba demasiado de su espíritu. Al final, Snyder hizo lo que muchos consideraban imposible. Snyder hizo la película. Y la hizo bien. Visualmente impresionante, con actuaciones sobresalientes, y bien escrita (debido en gran parte a Alan Moore, a pesar de su rechazo a tener que ver con la adaptación), Watchmen deslumbra  en la pantalla y nos convence que, de momento, Zack Snyder posee una extraña habilidad para crear y recrear casi cualquier cosa que se proponga en el cine.
Por cierto, mi recomendación. Si no has visto la película ni leído el cómic aún, pero piensas hacerlo, dos consejos. El primero, es que ya tardas. El segundo, yo vería primero la película y después el leería el cómic. De todas formas, de lo que he hablado aquí, o es lo que he intentado, es de la película.

Continuará…

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