domingo, 17 de abril de 2011

Grandes clásicos del cine - 12 Hombres sin piedad





"Aprovechando" el fallecimiento, ya comentado en este blojjj, del director neoyorquino Sidney Lumet la semana pasada, me ha parecido oportuno (y a alguna TV también, por qué no decirlo, cosa que tampoco es inadecuada) repasar alguna película de su filmografía. Curiosamente hace casi un mes ví por primera vez Network (subtitulada en España "Un mundo implacable"), y he estado tentado de comentarla. Pero me ha podido la fascinación que siento por la que es mi favorita de la filmografía de Lumet, y el haberla visto de nuevo más recientemente.

Tras escuchar todos los testimonios y valorar las pruebas presentadas, un jurado popular compuesto por doce hombres tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte a un joven acusado de haber matado a su padre. Al principio, once están completamente convencidos de su culpabilidad y se inclinan por la condena, pero el que discrepa empieza a plantear dudas razonables que, poco a poco, van resquebrajando la inicial seguridad de los demás. 
Estoy hablando, claro está de:


TÍTULO ORIGINAL Twelve Angry Men (12 Angry Men)
AÑO 1957
DURACIÓN 95 min.
PAÍS [Estados Unidos]
DIRECTOR Sidney Lumet
GUIÓN Reginald Rose (Teatro: Reginald Rose)
MÚSICA Kenyon Hopkins
FOTOGRAFÍA Boris Kaufman (B&W)
REPARTO Henry Fonda, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Jack Warden, Ed Begley, Martin Balsam, John Fiedler, Robert Webber


Hay muchos grandes dramas en la historia del cine. Y luego está el gran drama, uno de cuyos ejemplos podría ser 12 hombres sin piedad de Sidney Lumet. Comenzó siendo una TV Movie (Lo que aquí llamábamos antaño un “Estrenos TV”), convirtiéndose en esta extraordinaria película, que  muestra a algunos de los mejores actores de su época o de cualquier otra generación y los sitúa en una habitación cerrada durante una hora y media, consiguiendo un  resultado absolutamente magistral.

Vamos a echar un vistazo a la increíble reunión de talento que se nos ofrece. El áspero y cínico Jack Warden, el seductor e infantil John Fiedler, el amenazante y pomposo Lee J. Cobb, el jovencísimo y poco pretencioso Jack Klugman, el discreto pero fascinante Ed Begley, el contundente y soberbio EG Marshall. Y, por supuesto, el hombre común, Henry Fonda, como la figura central en el jurado. Y ni siquiera hemos repasado a todos los 12 hombres enfadados (El título original es 12 Angry Men).

La película tiene el reparto soñado, aquel por el que un director mataría por poner a sus órdenes, un dream team, un elenco con un excelente material escrito por Reginald Rose, tan sublime, que el espectador se ve atrapado  en todos los matices de los diálogos e interacciones durante los 90 minutos, de principio a fin.



 
Resulta curioso que tal encuentro de tan dotados actores se reuniera por vez primera a las órdenes de Sidney Lumet, hasta ese momento un director de televisión. Pero con esta película fue nominado al Oscar, lo que  abrió la puerta a una ilustre carrera que incluyó películas como El prestamista, Serpico, Asesinato en el Orient Express, Tarde de perros, Network, Veredicto Final, Una extraña entre nosotros, y Antes que el diablo sepa que has muerto.

Aquí, un joven director de 32 años contó con la insuperable ventaja de contar con  un reparto que no podía ofrecer una mala actuación aunque sus vidas dependieran de ello. Naturalmente, sería injusto decir que cualquier pelagatos podría haber realizado un clásico dado el material y los participantes. Lumet fue responsable de hacer de los ingredientes que tenía un cóctel coherente, y lo hizo con la confianza de un veterano, con una impecable puesta en escena.

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12 hombres sin piedad es una película sobresaliente en el sub-género de  películas con "mensaje" Hollywood llevara a cabo durante los años 50 después de la guerra, obras un tanto liberales en pleno macartismo, que alimentaban en el deseo de Estados Unidos de  comportarse como el proveedor de principios basados en el lado bueno del modo de vida americano. Es una película que trata de opiniones, de ideales; no tiene miedo a caer en la farragosidad del diálogo en detrimento de la "acción". La acción está en el diálogo, en la interacción de los personajes, y en el desarrollo y evolución de sus opiniones en el transcurso de la trama. Es una película reflexiva, y su vigencia continúa incólume para los espectadores de cada generación. Continua siendo una de las las películas “con recado” más populares, tal vez debido a la intensidad y la autenticidad de las actuaciones.
A nivel técnico, el noventa por ciento de la película se desarrolla en la sala de deliberaciones. Sidney Lumet empleó 365 tiros de cámara para grabar todas las escenas, sabedor de que tenía que sacar el máximo partido al reducido espacio y evitar caer en la monotonía. Para aumentar la tensión, Lumet jugó con las lentes de las cámaras, dando la impresión de que cada vez hay menos espacio entre los doce hombres y añadiendo condiciones climatológicas adversas -primero, el calor; después, una tormenta- que contribuyen a acrecentar la tensión y la claustrofobia.







En oposición a Fonda está el intolerante,y vociferante Cobb, en el papel de un hombre que está en desacuerdo vehementemente, muy peligroso por la ignorancia que demuestra, con una actitud que, lamentablemente, le sitúa como el más reconocible de los seres humanos. A pesar de su exagerada actitud, está descrito e interpretado como una persona real, con motivaciones e ideas, y no es un personaje de una sola pieza. Esta es una razón más para admirar la grandeza de 12 hombres sin piedad.

Para ser justos con el resto de los actores, baste decir que cada hombre de esa habitación se distingue en un momento u otro en la película, ya sea por unos pocos momentos clave, o por una presencia constante en todas las escenas. Está la actitud cómica y conciliadora de Warden, la seriedad de Fiedler, o el encanto de George Voskovec. Hay mucho en lo que fijarse y disfrutar
12 hombres sin piedad es una película acerca de la búsqueda de la verdad, y sobre el instinto natural de las personas para buscarla, dentro y fuera de ellos mismos. Es una película acerca de la justicia, sobre si puede  o no puede existir justicia dentro del sistema legal (estadounidense). Es una película altruista sin tener mano dura y plena de acción a pesar de que sus personajes nunca dejan la sala de deliberaciones. Dicen que la gente pequeña charla acerca de la gente, la gente común habla de las cosas, y grandes personas hablan de ideas. Lo mismo puede decirse de las películas. Y 12 hombres sin piedad es una de las últimas.

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Existe también una estupenda versión española de la obra de Reginald Rose, de aquel legendario Estudio 1,  en esta ocasión dirigida por Gustavo Pérez Puig, y también con un reparto patrio que quitaba el hipo: Jesús Puente, Pedro Osinaga, José Bódalo, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Antonio Casal, Sancho Gracia, José María Rodero, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado y  Rafael Alonso.



Podeis echar un vistazo o todos, ya que está completa, visitando la web de RTVE A la Carta, en esta dirección:



No os vais a arrepentir.


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